Canadá y la Unión Europea acordaron este viernes crear una “Alianza para el Futuro” destinada a profundizar de forma inédita su cooperación económica, tecnológica y estratégica. Sin embargo, ambas partes aplazaron hasta 2027 la definición formal de su nueva relación política para evitar por ahora el controvertido concepto de “miembro asociado”.
La declaración conjunta aprobada al término de la cumbre bilateral de Montreal establece que Canadá y la UE trabajarán para definir, antes de su próxima cumbre —prevista para 2027 en Europa—, el alcance de una “asociación cada vez más estrecha”. El texto precisa expresamente que esa asociación no supondrá una adhesión plena al bloque comunitario.
El documento, de 46 puntos, señala que la nueva alianza pretende crear “un espacio común de prosperidad y seguridad económica” y responde a un escenario internacional marcado por las tensiones geopolíticas, la fragmentación económica, el cambio climático y la creciente competencia por la energía, las materias primas y las tecnologías estratégicas.
En la cumbre participaron el primer ministro canadiense, Mark Carney, y los presidentes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Entre los resultados concretos, ambas partes anunciaron la conclusión de las negociaciones sobre los aspectos sustanciales de un acuerdo de comercio digital que complementará el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), además de un nuevo acuerdo de cooperación entre sus autoridades de defensa de la competencia.
Ottawa y el Banco Europeo de Inversiones también finalizaron las negociaciones para facilitar inversiones europeas en recursos estratégicos canadienses, especialmente minerales críticos, mientras que Canadá participará en la iniciativa europea de supercomputación EuroHPC. La alianza abre además la puerta a una mayor participación canadiense en programas europeos: las partes iniciarán negociaciones para permitir el acceso de Canadá a determinados servicios del sistema de navegación por satélite Galileo y explorarán su cooperación con la constelación IRIS2. También estudiarán la posibilidad de establecer nuevas conexiones mediante cables submarinos entre Canadá, Europa y Asia.
En materia energética, Canadá y la UE realizarán un estudio conjunto sobre la viabilidad a largo plazo de las exportaciones canadienses de gas natural licuado a Europa y trabajarán para reforzar las cadenas de suministro de minerales críticos, incluida la posibilidad de establecer reservas estratégicas. La declaración contempla asimismo facilitar la movilidad de estudiantes y trabajadores mediante una mayor participación canadiense en el programa Erasmus+ y la negociación de un futuro acuerdo específico para jóvenes.
En política internacional, Canadá y la UE reafirmaron su apoyo a Ucrania, se comprometieron a incrementar la presión sobre Rusia y defendieron el orden internacional basado en normas. También lamentaron las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la Corte Penal Internacional. La declaración concluye que una mayor coordinación económica, tecnológica y estratégica permitirá a ambas partes reforzar su “prosperidad, seguridad económica y autonomía estratégica”.