La visita de León XIV a España, celebrada del 6 al 12 de junio y con recorrido por Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, generó un impacto económico de 139,48 millones de euros en valor añadido bruto (VAB), según el informe elaborado por la consultora EY y presentado este martes por la Conferencia Episcopal, que encargó el estudio. La cifra queda por debajo de los más de 150 millones que los organizadores habían estimado antes del viaje.
EY desglosa el impacto en tres capas: 56,32 millones de efecto directo, 50,32 millones de efecto indirecto —el generado en la cadena de proveedores— y 32,84 millones de efecto inducido, es decir, el consumo de los hogares a partir de los sueldos que dejó el evento. Por cada euro de valor añadido directo, la consultora calcula un retorno de 2,48 euros en el conjunto de la economía española.
El gasto de los asistentes concentra la mayor parte del impacto
Del total de 139,48 millones, 107,43 millones proceden del gasto de los asistentes y 32,05 millones del gasto de los organizadores. Más de tres de cada cuatro euros dependen, por tanto, de lo que gastó el público que acudió a los actos. El informe aclara que esta cifra no debe interpretarse como un beneficio neto: el valor añadido bruto mide actividad económica generada, no dinero que queda en caja, y no cuantifica los costes públicos del viaje.
Solo en Madrid se desplegaron más de 14.000 agentes entre Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Municipal, y el Ayuntamiento hizo gratuitos los autobuses de la EMT y BiciMAD del 3 al 9 de junio.
El coste organizativo casi duplica la primera previsión
En abril, los coordinadores del viaje hablaban de un coste de al menos 15 millones de euros. A comienzos de junio ya manejaban 25 millones. Las cuentas finales no coinciden del todo: en la presentación se dio una cifra de 29,3 millones, mientras que el informe de EY recoge 31,09 millones de gasto de las entidades organizadoras. Fernando Giménez Barriocanal, coordinador general adjunto de la visita, recordó que «en el último minuto siempre se producen más gastos».
La financiación se repartió así: 44,7 % de empresas y entidades civiles, 31 % de la propia Iglesia, 20 % de las administraciones públicas y 4,3 % de colectas y donativos. Madrid, donde se concentró el 55,6 % del gasto, no recibió transferencias públicas, aunque sí cesiones de espacios, limpieza, transporte y seguridad que, según admitió Giménez Barriocanal, son difíciles de cuantificar. La organización asegura que cerró sin déficit y que ninguna diócesis tuvo que pedir un crédito.