El Gobierno francés anunció este martes un paquete de ayudas para los al menos 3.000 comercios vandalizados y saqueados durante el último fin de semana en el país. Entre las medidas destacan préstamos de hasta 50.000 euros sin intereses y un aplazamiento simplificado de las deudas tributarias, que se suman a los dispositivos de desempleo parcial para los empleados afectados —financiados por el Estado—, la creación de un fondo de ayuda a las empresas y la movilización del sector asegurador.
Tras una reunión extraordinaria entre miembros del Gobierno y representantes empresariales, el ministro de Economía, Roland Lescure, detalló que, desde el viernes y «de manera inmediata», las compañías podrán reforzar su tesorería con esos préstamos sin intereses acordados por el banco público Bpifrance. «Este es un momento de mucha gravedad», subrayó Lescure, quien explicó que una simple declaración de siniestro ante la aseguradora servirá para tramitar el préstamo.
Por su parte, el ministro de Cuentas Públicas, David Amiel, anunció que prevé habilitar un aplazamiento simplificado de las deudas tributarias. Amiel insistió además en la necesidad de «hacer pagar a los saqueadores», aludiendo a la futura tramitación del proyecto de ley «quien rompe, paga». Según precisó, si esta iniciativa sale adelante, los ingresos ilícitos procedentes de tráficos clandestinos, hurtos o la receptación de bienes robados se descontarán de las ayudas públicas que perciba el infractor.
Alcance de los saqueos y detenidos
Los saqueos del pasado fin de semana, surgidos al margen de las manifestaciones contra el encarecimiento de la vida y la degradación de los servicios públicos, afectaron tanto a grandes ciudades —como París, Marsella o Lyon— como a otras medianas (Lille) o incluso pequeñas (Limoges). Cerca de 2.500 personas fueron arrestadas, el 70 % mayores de edad y el 95 % hombres. De momento, 123 de ellas pasaron a prisión provisional.