La Comisión Europea ha recordado este sábado que las sanciones «están ejerciendo presión sobre la economía rusa, pero debemos hacer más», después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendiera temporalmente la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia. El portavoz comunitario Thomas Reigner subrayó que el bloque comunitario ha destinado 230.000 millones de euros a Ucrania y ha aprobado su mayor ampliación de sanciones contra Moscú, pero insistió en que aún queda margen de actuación. Asimismo, se hizo eco de las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien este viernes, al término de la reunión con los líderes europeos, se mostró tajante al asegurar que la Unión Europea «no levantará ninguna sanción a menos que Rusia ponga fin a la guerra». La mandataria también confirmó que el bloque sigue trabajando en su vigésimo segundo paquete de sanciones contra Rusia.
Malestar europeo por la exención de Trump
Los líderes de los Estados miembros lamentaron al unísono «la decisión de Estados Unidos de levantar temporalmente las sanciones sobre el gasóleo ruso», según reflejaron en sus conclusiones tras la cita en Bruselas. La medida de Trump afecta a una ley bautizada con el nombre del fallecido senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, que busca endurecer las sanciones contra la economía rusa y limitar el flujo de recursos financieros que contribuyen a sostener la guerra contra Ucrania.
Trump justificó ante el Congreso la exención de sanciones contra Rusia por razones de «interés nacional» de Estados Unidos. La medida incluye restricciones financieras y comerciales, sanciones a personas y entidades vinculadas al Gobierno ruso y aranceles a productos rusos y de países compradores de sus hidrocarburos. El pasado mes de septiembre, tras la aprobación de la ‘Ley Graham’, Von der Leyen se mostró satisfecha y subrayó que la acción coordinada a ambos lados del Atlántico puede marcar la diferencia a la hora de poner fin a la guerra rusa en Ucrania. Ahora, la exención temporal de Washington abre una brecha en esa coordinación que Bruselas trata de contener con un mensaje de firmeza: el bloque no piensa mover ficha hasta que Moscú detenga las hostilidades.