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Kaja Kallas califica de “regalo para Putin” el acuerdo petrolero entre EE. UU. y Rusia

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La Unión Europea inicia este jueves una cumbre de dos días en Bruselas marcada por el encarecimiento de la energía, las tensiones comerciales con China, el futuro presupuesto comunitario y las crecientes diferencias entre Washington y Kiev.

La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, criticó el acuerdo sobre diésel entre Estados Unidos y Rusia, al considerar que beneficia al presidente ruso, Vladímir Putin. También respaldó el derecho de Ucrania a atacar refinerías rusas en el marco de su defensa frente a la invasión.

En paralelo, los líderes europeos buscarán respuestas al alza de los precios energéticos, mientras Italia y Grecia presionan para flexibilizar las reglas fiscales y permitir medidas temporales que reduzcan el impacto económico. Otros gobiernos temen que esa relajación agrave los déficits públicos.

La relación comercial con China también estará bajo la lupa. Francia y Alemania proponen un mecanismo de emergencia que podría restringir el acceso de productos chinos al mercado europeo si persiste el desequilibrio comercial.

Presupuesto europeo y Ucrania, entre los puntos de mayor fricción

Las negociaciones sobre el próximo presupuesto plurianual amenazan con convertirse en uno de los mayores obstáculos de la cumbre. Los países partidarios de limitar el gasto chocan con quienes defienden una mayor capacidad financiera para la Unión.

Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reconoció sentirse “traicionado” por Donald Trump ante el deterioro de las relaciones con Washington. También denunció las interrupciones de Starlink, que afectaron operaciones militares ucranianas, incluidos sistemas de drones.

Por otra parte, informaciones sobre una propuesta estadounidense para transferir parte de los activos rusos congelados a un mecanismo financiero bajo control de Washington habrían generado rechazo entre los negociadores europeos.

La cumbre también coincide con las críticas de Marine Le Pen a la Comisión Europea. La dirigente ultraderechista defendió reducir las competencias de Bruselas y limitar a 5.000 millones de euros anuales la contribución neta francesa al presupuesto comunitario. Asimismo, sostuvo que Francia no puede seguir financiando a Ucrania debido a la situación de sus finanzas públicas.