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Presidente Trump sugiere que ni EEUU ni China frenarán el desarrollo de la IA

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó este jueves que la inteligencia artificial (IA), a la que se refirió como «superinteligencia», ocupará un lugar destacado en sus conversaciones con el mandatario chino, Xi Jinping, y dejó entrever que ninguno de los dos países pretende ralentizar su desarrollo.

«La superinteligencia será un tema clave de discusión», afirmó Trump en su red social Truth Social, donde sostuvo que su intención es mantener el desarrollo de esta tecnología en el punto actual y aseguró que esa sería también la posición de Pekín.

La declaración llega en un momento en que Estados Unidos y China compiten por el liderazgo mundial en IA, mientras aumentan las advertencias sobre los riesgos asociados a modelos cada vez más avanzados.

Primer diálogo bilateral sobre los riesgos de la IA

China confirmó este jueves que mantuvo su primer contacto con Washington sobre inteligencia artificial dentro del mecanismo de consultas establecido entre ambos países para gestionar su tregua comercial.

El diálogo se produce cuando el acuerdo, que vence el próximo 10 de noviembre, ha permitido contener parte de la escalada arancelaria y suspender temporalmente algunas restricciones relacionadas con las tierras raras y productos tecnológicos.

Aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una posible extensión de la tregua hasta el 10 de enero, Pekín todavía no ha confirmado oficialmente ese plazo.

El acercamiento en materia de IA adquiere especial relevancia porque las dos potencias han comenzado a explorar mecanismos para reducir los riesgos de una tecnología que avanza a gran velocidad. Entre las propuestas planteadas por Washington figura un sistema para notificar incidentes graves relacionados con modelos avanzados de inteligencia artificial, iniciativa que China aún no ha respaldado públicamente.

Trump apuesta por mantener la ventaja estadounidense

Trump ha dejado claro que no contempla frenar la carrera tecnológica. Antes de la llegada de Xi a Washington, aseguró que Estados Unidos mantiene la ventaja frente a China y que pretende conservarla.

El mandatario comparó el potencial de la IA con el de la Revolución Industrial e internet, al tiempo que defendió continuar acelerando su desarrollo.

Washington conserva actualmente una posición de liderazgo en los modelos y sistemas más avanzados, mientras Pekín intenta cerrar la brecha pese a las restricciones estadounidenses que limitan su acceso a determinados semiconductores de alta capacidad.

La competencia por los chips se ha convertido así en uno de los principales frentes de la rivalidad tecnológica entre ambos países. China ha intensificado sus esfuerzos para desarrollar capacidades propias y reducir su dependencia de proveedores extranjeros.

Una cooperación todavía incipiente

Trump y Xi ya habían acordado en mayo establecer un canal intergubernamental dedicado a la inteligencia artificial, pero los avances han sido limitados desde entonces.

Ahora, la visita de Xi ofrece la primera oportunidad para comprobar si ese compromiso puede traducirse en mecanismos concretos de cooperación.

El dilema para ambas potencias es evidente: quieren reducir los riesgos de una tecnología potencialmente disruptiva sin renunciar a la carrera por dominarla.

Por el momento, las declaraciones de Trump apuntan más hacia la competencia que hacia una pausa. Su mensaje es claro: Washington considera que lleva la delantera y no está dispuesto a levantar el pie del acelerador.