Los precios del petróleo han vuelto a caer este miércoles, impulsados por las expectativas de una posible reapertura del estrecho de Ormuz, después de que Irán y Omán retomaran las conversaciones para establecer un corredor temporal de navegación y retirar minas de la estratégica vía marítima. El Brent descendió más de 2 dólares, hasta situarse en torno a los 86,28 dólares por barril —una caída del 2,6 %—, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 2,08 dólares, hasta los 80,29 dólares.
Sin embargo, el restablecimiento del tránsito aún enfrenta obstáculos significativos. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió este miércoles que, aunque Teherán y Mascate han llegado a un acuerdo sobre la distribución y los ingresos relacionados con Ormuz, el estrecho no será reabierto si Estados Unidos no acepta las condiciones planteadas por Irán. La actividad marítima sigue muy por debajo de los niveles previos al conflicto: según datos preliminares de la consultora Kpler, el martes solo cinco embarcaciones de carga atravesaron el estrecho, frente a un promedio diario de 15 en los diez días anteriores, y la mayoría navegaba vacía.
El mercado ya había registrado fuertes pérdidas el martes, con caídas del 3,9 % para el Brent y del 3,1 % para el WTI, en un contexto de creciente presión económica de Estados Unidos contra Teherán. Washington ha anunciado nuevas sanciones destinadas a reducir los ingresos iraníes y ha advertido que podría tomar medidas contra países y empresas que mantengan relaciones comerciales con el Gobierno iraní, una campaña que Teherán ha calificado de ilegal y que rechaza de plano.
La presión estadounidense añade un elemento de incertidumbre a las negociaciones sobre Ormuz, ya que cualquier acuerdo para normalizar el tránsito depende también de las condiciones que se discutan entre Irán y Estados Unidos. Mientras tanto, Pakistán ha informado de avances en sus contactos con Teherán para buscar una salida negociada al conflicto.
Por ahora, los operadores mantienen la atención sobre la evolución de las negociaciones y el comportamiento del tráfico marítimo. Una reapertura efectiva de Ormuz podría aliviar la presión sobre el mercado energético, mientras que un nuevo deterioro de la situación podría provocar nuevamente un aumento de los precios. Las señales diplomáticas han reducido temporalmente la prima de riesgo, pero la normalización del transporte marítimo todavía no se ha producido. El crudo, como el estrecho, navega entre la esperanza y la incertidumbre.