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Ceuta y Marruecos blindan la frontera ante el temor de una nueva avalancha migratoria este sábado

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España y Marruecos han reforzado sus dispositivos de seguridad en la frontera de Ceuta ante los llamamientos difundidos en redes sociales que anuncian un nuevo intento de cruce masivo para este sábado, apenas dos semanas después de la histórica entrada registrada el pasado 30 de julio.

Las autoridades españolas han incrementado la presencia policial y militar en la ciudad autónoma. Actualmente, 880 agentes de la Policía Nacional y 714 guardias civiles se encuentran desplegados, y el Ministerio del Interior ha anunciado la incorporación de otros 45 efectivos. El ministro Fernando Grande-Marlaska ha defendido la coordinación con Marruecos y ha calificado la crisis de finales de julio como "excepcional".

En el lado marroquí, el despliegue ha sido aún más contundente: unos 3.000 policías vigilan carreteras y accesos fronterizos, y se han movilizado antidisturbios, vehículos con cañones de agua y embarcaciones de la Marina Real. El Gobierno de Rabat asegura haber detectado publicaciones de origen desconocido que incitan a nuevos cruces hacia Ceuta y Melilla, y ha prometido impedir cualquier intento de entrada irregular.

La tensión se agrava por la persistente situación en Ceuta, que aún no ha recuperado la normalidad. Mientras Interior calcula que unas 5.000 personas permanecen en la ciudad, el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, eleva la cifra y reclama una respuesta más contundente al Gobierno central, exigiendo el retorno a Marruecos de quienes entraron de forma irregular. El presidente del Senado, Pedro Rollán, ha advertido de que aún podría haber miles de personas sin identificar y ha pedido una regulación "amplia, completa y sólida" para evitar nuevos desbordamientos.

La preocupación ha trascendido fronteras: la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha solicitado extremar la vigilancia ante una posible nueva oleada migratoria. Mientras Ceuta y Marruecos mantienen sus fronteras bajo máxima alerta, la ciudad afronta un sábado de incertidumbre, con el temor de que los acontecimientos del 30 de julio vuelvan a repetirse.