El rapero estadounidense Kanye West, también conocido como Ye, ofreció este viernes un concierto en el Estadio del Algarve ante 34.000 asistentes, desafiando la presión de sectores que pedían su cancelación y la oleada de suspensiones que han marcado su gira por otros países. Australia le negó el visado, el Reino Unido, Francia, Polonia, Italia y la República Checa cancelaron sus actuaciones, pero Portugal mantuvo la cita, que transcurrió sin incidentes, según reportaron medios locales y redes sociales.
El embajador de Israel en Lisboa, Oren Rozenblat, había sido la voz más destacada en pedir la suspensión del concierto, argumentando que West ha "glorificado a Hitler, promovido el antisemitismo y afirmado que la esclavitud fue una elección", palabras que calificó como "discurso de odio" y una "vergüenza para Portugal". Sin embargo, el organizador del evento, Raya Culture, defendió la celebración al señalar que se trataba de "un evento musical" y que solo se habría suspendido si los servicios de seguridad detectaran "una amenaza nacional para el orden público", algo que no ocurrió.
Sobre el escenario, West salió 45 minutos después de lo previsto e interpretó temas como 'Stronger', 'Gold Digger', 'American Boy' e 'I Can’t Wait', además de llamar a su hija North West para un dúo. El rapero evitó cualquier comentario polémico, en contraste con su comportamiento de los últimos años. Fue su tercera actuación en Portugal, tras sus pasos por el Cool Jazz de Oeiras en 2006 y el Festival do Sudoeste en 2011.
La gira internacional de West, que presenta su duodécimo álbum 'Bully', ha estado envuelta en controversia por su historial de discursos antisemitas y declaraciones a favor del nazismo. El artista se retractó en un anuncio a toda página en el Wall Street Journal, donde pidió disculpas y atribuyó su comportamiento a un "episodio maníaco de cuatro meses de comportamiento psicótico, paranoico e impulsivo" durante el cual "perdió el contacto con la realidad". No obstante, el rapero también enfrenta múltiples procesos judiciales, incluidas denuncias de antiguos empleados por abusos y una demanda por agresión sexual presentada por una exasistente.
Tras el concierto en el Algarve, West tiene previstas actuaciones en Kazajistán (14 de agosto) y dos fechas en Estados Unidos, en Nueva Orleans (28 de agosto) y Chicago (3 de septiembre), mientras la polémica sigue persiguiendo sus pasos.