La agencia de la ONU para la infancia ha lanzado una alerta desgarradora: al menos 300 niños han perdido la vida en la Franja de Gaza en los 300 días transcurridos desde que entró en vigor el alto el fuego entre Israel y Hamás, el pasado 10 de octubre de 2025. La cifra, que supone un promedio de un menor fallecido diario, evidencia que el acuerdo no ha logrado detener la violencia ni garantizar la protección de la población más vulnerable, a pesar de los compromisos iniciales.
"Un alto el fuego que deja un promedio de un niño muerto cada día está fallando a los niños", ha declarado Edouard Beigbeder, director regional de Unicef para Oriente Medio y el Norte de África. "Con cientos de niños más heridos, muchos de ellos de gravedad, los niños de Gaza siguen esperando el fin de la violencia que se les prometió", añadió en un comunicado difundido este viernes.
Según datos del Ministerio de Sanidad gazatí, desde la firma de la tregua Israel ha matado a 1.250 personas en ataques diarios sobre el enclave. La promesa de reconstrucción y la retirada de escombros sigue siendo un espejismo, mientras la escasez de agua potable, medicamentos y combustible para los generadores de hospitales y quirófanos agrava la crisis humanitaria.
El pasado 30 de julio, el presidente estadounidense Donald Trump anunció "un acuerdo histórico para el desarme completo de Hamás y de todos los demás grupos armados en Gaza", un paso que calificó como trascendental para la paz. Sin embargo, la realidad sobre el terreno no ha variado: al menos 28 personas han muerto en ataques israelíes desde entonces, entre ellas varias familias, y las tropas israelíes ocupan el 70 % del territorio, mientras que la mayoría de los 2,1 millones de gazatíes sobreviven hacinados en tiendas de campaña.
Unicef ha subrayado que las condiciones de vida de los niños son "extremadamente difíciles", con refugios superpoblados y acceso limitado a servicios básicos, y ha solicitado financiación adicional para ampliar las acciones de protección infantil, la ayuda a familias desplazadas y la asistencia a niños con discapacidad. La agencia insiste en que, mientras los ataques y el sufrimiento continúan, el alto el fuego es solo un nombre vacío para los más pequeños.