Un estudio publicado en la revista Neurology revela que las personas que llegan a la mediana edad sin fumar, sin hipertensión y sin diabetes pueden disfrutar de hasta 13 años más libres de demencia en comparación con quienes presentan esos tres factores de riesgo combinados. La investigación, que siguió a participantes de cuatro comunidades de Estados Unidos desde los 55 años, muestra una diferencia significativa: quienes no tenían ninguno de estos factores vivieron cerca de 30 años sin desarrollar demencia, frente a solo 17 años entre aquellos que fumaban y además padecían presión arterial alta y diabetes.
Los investigadores vinculan estos factores con la salud cardiovascular, ya que el daño en los vasos sanguíneos puede reducir el flujo de sangre al cerebro y favorecer el deterioro cognitivo, incluida la demencia vascular. El estudio también encontró diferencias de género: entre quienes tenían los tres factores de riesgo, las mujeres permanecieron alrededor de dos años más sin demencia que los hombres, aunque en términos generales ellas presentan una mayor probabilidad de desarrollar esta condición debido a su mayor esperanza de vida.
Los especialistas insisten en que reducir estos riesgos desde la mediana edad es una estrategia clave para proteger la salud cerebral. Las recomendaciones incluyen abandonar el tabaco, mantener una alimentación equilibrada —reduciendo el consumo de sal y azúcar—, realizar actividad física regular, controlar el peso y moderar el consumo de alcohol. La evidencia es clara: cuidar el corazón es también cuidar la mente. Y nunca es demasiado tarde para empezar.