La cantante y actriz estadounidense Ariana Grande ha decidido tomarse un descanso indefinido de los focos al término de su gira The Eternal Sunshine Tour, que concluirá el próximo 1 de septiembre en Londres. Así lo ha confirmado su representante a medios como People y Deadline, al tiempo que se descarta su participación en la reposición del musical Sunday in the Park with George en el West End londinense, donde iba a compartir cartel con Jonathan Bailey.
Según el comunicado, la artista de 33 años "se alejará temporalmente de la vida pública" después de la gira, un periodo que ha definido como "maravilloso" y en el que ha disfrutado "cada minuto" junto a sus seguidores. Sin embargo, la decisión responde a la necesidad de poner freno al "escrutinio público interminable y constante" al que ha estado sometida en los últimos meses, especialmente en redes sociales, donde su aspecto físico ha sido objeto de intensos debates y especulaciones sobre su salud.
Un álbum que aviva las dudas
El pasado viernes, Ariana lanzó su octavo disco de estudio, Petal, cuyo videoclip ha reavivado las críticas y los comentarios sobre su peso. Fuentes cercanas a la intérprete insisten en que su espectáculo es "muy físico y requiere una gran capacidad atlética", y subrayan que actúa "de manera saludable y con éxito a un nivel muy alto, noche tras noche". La artista ya había respondido en ocasiones anteriores a las críticas, pidiendo en 2023 que se detuvieran las comparaciones sobre su cuerpo y recordando que la apariencia física no siempre refleja un problema de salud.
El musical, descartado
La ausencia de Grande en el West End supone un cambio de planes para la producción, que había generado gran expectación al reunirla con su compañero de Wicked, Jonathan Bailey. El musical, previsto para el próximo verano, seguirá adelante, pero sin la presencia de la estrella pop.
Una carrera en pausa
El paréntesis llega en un momento dulce de su carrera, tras el éxito rotundo de Wicked (2024) —donde encarnó a Glinda y recibió el aplauso de la crítica— y una gira que ha recorrido todo el mundo. Ahora, Ariana elige el silencio y el reposo frente al foco implacable, una decisión que, según su entorno, busca preservar su bienestar antes de volver a la escena.