El Parlamento de Venezuela, de mayoría chavista, ha dado luz verde este viernes a una nueva ley de arrendamiento con el objetivo de dinamizar el mercado inmobiliario, gravemente afectado por la crisis y, más recientemente, por el doble terremoto del pasado 24 de junio, que dejó a casi 18.000 personas sin hogar, según el balance oficial.
La normativa, que consta de 27 artículos y fue aprobada por unanimidad tras ser leída en detalle, busca "contribuir a la satisfacción de las necesidades habitacionales de la población" y "promover y proteger el mercado inmobiliario". La diputada opositora Alejandra Rodríguez destacó que la ley "representa un paso para recuperar la confianza en el mercado inmobiliario de arrendamiento", que hasta ahora exigía depósitos de hasta un año de anticipación, fiadores y múltiples requisitos que dificultaban el acceso.
Entre las disposiciones, la ley establece que los inmuebles deberán cumplir condiciones mínimas de habitabilidad y no podrán alquilarse si están ubicados en zonas declaradas de alto riesgo por las autoridades. Además, permite a las partes acordar libremente el monto del canon de arrendamiento, sin más limitaciones que las fijadas por la propia ley.
La medida llega en un momento crítico para el país, tras la catástrofe sísmica del 24 de junio, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el territorio, dejando más de 5.500 fallecidos, 856 edificios colapsados y 190 afectados, según el último balance oficial del pasado 24 de julio. El Gobierno venezolano ha anunciado un paquete de ayudas, que incluye subsidios para la compra de viviendas y apoyo técnico de organismos multilaterales para los planes de reconstrucción. La propia Rodríguez informó este jueves que el Ejecutivo ya ha iniciado la construcción de 1.875 nuevas viviendas, mientras la mandataria encargada ha prometido entregar 4.000 antes de que finalice el año.
Con esta ley, el Gobierno busca no solo paliar la emergencia habitacional, sino también dar un impulso a un mercado inmobiliario que llevaba años paralizado, en un intento de ofrecer respuestas a una población golpeada por la naturaleza y la crisis económica.