El balance de la guerra en Irán sigue cobrándose su precio más cruel: los niños. Según un comunicado de Unicef difundido este viernes por su director regional interino para Oriente Medio y Norte de África, Abdul Fofana, más de 2.500 menores han muerto o resultado heridos en el país persa desde el inicio del conflicto, que estalló el pasado 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.
La agencia de la ONU precisa que, en total, más de 4.000 niños han perdido la vida o han sufrido heridas en seis países de Oriente Medio durante los últimos cinco meses, y que la mayoría de esas víctimas —2.500— se concentran en Irán, con 386 fallecidos y 2.117 heridos. Unicef subraya que los ataques han alcanzado los espacios que deberían ser los más seguros para la infancia: "sus hogares, escuelas y comunidades".
El comunicado recuerda el ataque del jueves en la isla de Qeshm, frente a la costa sur de Irán, donde un niño de dos años murió junto a sus padres en un bombardeo aéreo contra un edificio residencial, y otros dos menores resultaron heridos en el mismo ataque. "Este último incidente es un nuevo y crudo recordatorio de que los niños de toda la región siguen pagando el precio más alto", denunció Fofana.
Unicef ha instado a todas las partes en conflicto a cumplir con el derecho internacional humanitario, proteger a los niños en todo momento y acatar los acuerdos de alto el fuego. "No deben normalizar el sufrimiento de los niños y niñas, quienes siguen padeciendo los horrores de conflictos que no iniciaron y que no pueden detener", sentenció la organización, que exige el fin inmediato de la violencia y la protección de la infancia, dondequiera que se encuentre.