El Gobierno de Donald Trump ha puesto en marcha este lunes una revisión oficial de su presencia militar en el continente europeo, en un movimiento que refuerza la presión sobre los aliados de la OTAN para que asuman el peso principal de su propia seguridad convencional. La decisión, anunciada por el subsecretario de Defensa, Elbridge Colby, en su cuenta de X, busca acelerar "la transición de la OTAN hacia una alianza más fuerte, más equilibrada y sostenible", en la que Europa lidere su defensa.
La medida se produce un mes después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtiera a los aliados en la cumbre de Bruselas que Washington reajustaría su huella militar en la región. "Será una revisión real", afirmó entonces Hegseth, quien cargó contra los socios europeos por su respuesta —o falta de ella— a la guerra conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán, incluyendo la negativa a autorizar el uso de bases europeas para ataques estadounidenses. Además, el jefe del Pentágono amenazó con reducir la contribución financiera de Washington si los aliados no cumplían con los objetivos de gasto en defensa.
La revisión supone un golpe esperado, pero no por ello menos significativo, para unos aliados que ya han visto cómo la Administración Trump intensificaba su retórica crítica durante los últimos meses. El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció que los socios europeos eran conscientes de la posible retirada de tropas estadounidenses y subrayó la urgencia de que el bloque asuma el control de su propia seguridad: "Sabemos que debemos hacer más y lo estamos haciendo", afirmó.
En los últimos meses, los países europeos y Canadá han redoblado sus esfuerzos para reforzar sus capacidades defensivas ante la creciente incertidumbre sobre los compromisos de Washington. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, coincidieron en la cumbre de Ankara en que la Alianza debe volverse más europea para reducir su prolongada dependencia del paraguas estadounidense. "No podemos seguir siendo excesivamente dependientes de Estados Unidos. Necesitamos una Europa mucho más fuerte dentro de una OTAN más fuerte", declaró Rutte, quien calificó la transformación como un cambio "sin precedentes" impulsado por la cooperación entre la UE y la OTAN.
Mientras la revisión avanza, Europa se prepara para un nuevo escenario de defensa, consciente de que el equilibrio transatlántico está cambiando más rápido de lo previsto.