Geopolítica

Irán advierte de un "precedente incendiario" si EE.UU. usa sus activos congelados, mientras Trump sopesa un ataque

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El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, ha lanzado este viernes una dura advertencia a Estados Unidos después de que el presidente Donald Trump anunciara su intención de utilizar fondos iraníes bloqueados por Washington para compensar los daños causados por Teherán a buques y cargamentos en el marco de la guerra en Oriente Medio. A través de su cuenta en X, Araqchí calificó la medida como un "precedente incendiario" que podría desencadenar un caos global: "Una vez que los gobiernos normalicen la confiscación, los activos de nadie estarán seguros", remarcó.

La respuesta iraní se produjo horas después de que Trump publicara en Truth Social que los daños ocasionados por Irán a embarcaciones y otros bienes serán pagados con dinero iraní bajo control de Estados Unidos. El mandatario no detalló qué activos específicos serían utilizados ni el procedimiento legal para hacerlo. Washington mantiene bloqueados fondos y activos vinculados al Gobierno iraní como parte de su régimen de sanciones, aunque no existe una cifra oficial consolidada del total retenido. Según el Departamento del Tesoro, las restricciones han limitado el acceso de Teherán a decenas de miles de millones de dólares en ingresos, una cuestión que fue clave en el memorando de entendimiento firmado en junio —y que Trump dio por terminado hace dos semanas, alegando incumplimientos iraníes— para poner fin a la guerra.

El pulso financiero se suma a una escalada militar que no da tregua. En una entrevista con el portal Axios, Trump declaró que está considerando lanzar un "ataque masivo" contra Irán, más intenso que el del 28 de febrero, cuando comenzó la guerra actual con una ofensiva conjunta con Israel. "Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos todos preparados", afirmó el presidente, mientras EE.UU. e Irán acumulan ya 13 días de combates desde la ruptura de la tregua, con el estrecho de Ormuz como epicentro de la tensión. La amenaza de confiscación de activos y la posibilidad de una ofensiva de gran escala dibujan un escenario de creciente confrontación que mantiene en vilo a los mercados y a la comunidad internacional.