La Bolsa de Nueva York ha comenzado la sesión de este jueves con un claro tono bajista, arrastrada por dos frentes que han encendido las alarmas de los inversores: el repunte del petróleo por encima de los 90 dólares el barril, tras nuevos ataques en el mar Rojo, y la preocupación por el desorbitado gasto en inteligencia artificial de Alphabet y Tesla, cuyas acciones se han desplomado al presentar sus resultados trimestrales.
A la apertura, el Dow Jones de Industriales cedía 365 puntos (un 0,7%), hasta los 51.853 enteros; el S&P 500 retrocedía un 0,78%, hasta los 7.440 puntos; y el Nasdaq, el índice de mayor peso tecnológico, se dejaba un 1,52%, hasta las 25.300 unidades.
El primer golpe llegó del mercado energético. El petróleo intermedio de Texas (WTI) volvió a superar los 90 dólares por barril después de que las milicias hutíes de Yemen, respaldadas por Irán, reivindicaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo. La escalada se produce en un contexto de creciente tensión entre Arabia Saudí —aliado de Washington y respaldo del Gobierno yemení— e Irán, tras el aterrizaje de un avión iraní en el aeropuerto de Saná. El estrecho de Bab al Mandeb, puerta de entrada al mar Rojo, se ha convertido en una ruta alternativa clave al estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por Irán, por lo que cualquier hostilidad en esa zona agrava aún más la incertidumbre sobre el suministro energético global.
El segundo frente de preocupación llegó desde el sector tecnológico. Alphabet, matriz de Google, presentó un beneficio neto de 174.685 millones de dólares en el primer semestre del año —un 178% más que el año anterior— pero sus acciones cayeron un 5,8% al elevar su previsión anual de gastos de capital, incluyendo infraestructuras para IA, hasta un rango de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, lo que la sitúa entre las Big Tech que más invertirán en este concepto en 2026. Tesla, por su parte, se dejó un 10,8% después de que sus resultados también reflejaran un incremento de más del 100% en sus gastos de capital, lo que generó dudas entre los inversores sobre la rentabilidad futura de estas inversiones.
En el resto de mercados, el oro caía un 2,08%, hasta los 4.065 dólares la onza; la plata perdía un 3,5%, hasta los 58,18 dólares; mientras que el bono del Tesoro a 10 años subía 3,9 puntos básicos, hasta el 4,707%. La jornada refleja la fragilidad de un mercado atrapado entre la geopolítica y la voracidad inversora de las grandes tecnológicas.