El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, inicia este jueves una visita oficial de cuatro días a China, donde sostendrá un encuentro con el presidente Xi Jinping y desarrollará una agenda centrada en el fortalecimiento de la cooperación económica, el comercio y las inversiones.
El viaje busca consolidar los vínculos entre ambos países, en un momento en que Bangkok apuesta por ampliar la colaboración con Pekín en sectores estratégicos como la ciencia, la tecnología, la innovación, la inteligencia artificial y las industrias del futuro.
Inteligencia artificial e inversiones, ejes de la visita
Durante su estancia, Anutin participará en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, que se celebra en Shanghái, donde coincidirá con el primer ministro de Camboya, Hun Manet. En el marco de ese evento también está previsto su encuentro con Xi Jinping.
Posteriormente, el jefe del Gobierno tailandés viajará a Chengdu para inaugurar el Foro Económico y de Inversiones Tailandia-China y reunirse con representantes de importantes empresas chinas y compañías tailandesas con presencia en el mercado asiático, con el objetivo de impulsar nuevos proyectos de inversión y cooperación comercial.
Acuerdos bilaterales y seguridad regional
La última etapa de la gira será Pekín, donde Anutin mantendrá una reunión con el primer ministro chino, Li Qiang. Ambos líderes encabezarán la firma de varios acuerdos de cooperación en áreas como educación, ciencia, agricultura, comercio e inversión.
Además de la agenda económica, las conversaciones incluirán asuntos de seguridad regional, entre ellos la expansión de redes de ciberestafas vinculadas a organizaciones criminales que operan en zonas fronterizas de Birmania y Camboya.
Bangkok busca recuperar al turismo chino
El Gobierno tailandés también espera aprovechar la visita para reforzar la confianza del mercado turístico chino, uno de los más importantes para el país. Antes de la pandemia, cerca de 10 millones de turistas chinos visitaban Tailandia cada año, pero el flujo se ha reducido debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad, como secuestros de ciudadanos chinos por redes criminales y la percepción generada tras la despenalización del consumo de cannabis.