Rabat, Marruecos. – La selección marroquí se prepara para enfrentar este jueves a Francia en los cuartos de final del Mundial 2026, un choque que trasciende lo deportivo y que despierta en la afición local una mezcla de optimismo contenido y prudencia, marcado por el recuerdo de la eliminación en las semifinales de Catar 2022 y los profundos lazos históricos entre ambas naciones.
El partido, que se disputará en Boston, enfrenta a dos selecciones con un vínculo colonial y una rivalidad creciente en el terreno de juego. Para los ‘Leones del Atlas’, la eliminatoria supone una oportunidad de revancha después de que Francia los eliminara en las semifinales del Mundial anterior con un 2-0, en la primera ocasión en que Marruecos alcanzó esa fase.
Optimismo y confianza en la afición marroquí
«Para el público marroquí, el enfoque ante el duelo contra Francia es distinto al que hubo en el Mundial de Catar 2022. Aunque aquel partido se disputó en semifinales, el miedo estaba muy presente. Hoy la convicción es mayor», afirmó a EFE Hamza Chtioui, periodista deportivo del portal Hespress. El periodista destacó que Marruecos ocupa el sexto puesto del ranking FIFA, aunque reconoció que Francia parte como favorita por sus estrellas, experiencia y estabilidad técnica, a pesar de presentar debilidades en su línea defensiva.
Amal, una funcionaria de 36 años, compartió su esperanza: «Ganaremos. Si lo conseguimos, habrá un antes y un después, incluso en la percepción de nuestra relación política con Francia». El sentimiento de que una victoria histórica podría redefinir la dinámica entre ambos países es compartido por muchos aficionados.
La preparación en los cafés y las fan zones
En ciudades como Rabat, los aficionados se preparan para seguir el partido en grupos, reuniéndose en cafeterías y bares donde la ocupación comienza horas antes del encuentro. Mustapha Ounejma, gerente del café Poulhe en la céntrica avenida Mohamed V, explicó que en los partidos anteriores los clientes llegaron hasta cuatro horas antes. Para compensar la falta de rotación, el local aumentó los precios durante los encuentros: un té pasó de 1,50 a 5 euros, acompañado de dulces.
Para aliviar la presión en los establecimientos, el Gobierno habilitó zonas de aficionados, incluso en aeropuertos y sitios turísticos. La más importante en Rabat se encuentra en el estadio Moulay Hassan, con entradas que oscilan entre 10 y 100 euros, donde los seguidores siguen los partidos en pantallas gigantes en un ambiente festivo.
La celebración como anticipo de la gloria
Tras las victorias recientes —incluido el triunfo sobre Canadá en octavos por 3-0— los hinchas han salido masivamente a las calles para celebrar, ondeando banderas rojas con la estrella verde, tocando música, bailando y lanzando bengalas. Muchos visten la camiseta oficial de la selección, disponible en blanco y rojo, cuyo modelo original cuesta alrededor de 100 euros, aunque también circulan réplicas más baratas por apenas 10 euros.
Chtioui subrayó que el deseo de revancha es muy fuerte. «Si Marruecos vence a Francia, empezará a hablarse de la posibilidad de alzarse con el título mundial, aunque el camino siga siendo duro. Aún así, la ambición crecerá y la esperanza se intensificará». La afición marroquí, que ya no se limita a soñar, espera que el equipo pueda dar la sorpresa y escribir una nueva página en la historia del fútbol nacional.