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La FIFA permite a Balogun jugar pese a su expulsión y la UEFA acusa al organismo de haber «cruzado una línea roja»

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Nueva York, Estados Unidos. – La decisión de la FIFA de permitir que el delantero estadounidense Folarin Balogun dispute este lunes el partido de octavos de final contra Bélgica, pese a haber sido expulsado en el encuentro anterior ante Bosnia y Herzegovina, ha desatado una crisis institucional en pleno Mundial 2026. La UEFA, en un duro comunicado, acusó al organismo que preside Gianni Infantino de haber «cruzado una línea roja» y calificó la medida como «sin precedentes, incomprensible e injustificable».

La FIFA anunció el domingo el aplazamiento durante un año, en periodo de prueba, de la sanción de un partido que correspondía a Balogun, una decisión que rompe con la aplicación habitual del reglamento y que llega después de las presiones ejercidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había intervenido públicamente en el caso.

La UEFA: «La integridad del juego queda en entredicho»

«En ocasiones las normas pueden estar sujetas a interpretación. En este caso, no», señaló la UEFA en su comunicado, que advirtió de que «cuando quienes deben garantizar el cumplimiento de las reglas dejan de hacerlo, la integridad del juego queda en entredicho y la credibilidad de la competición se ve socavada». El organismo europeo subrayó que la decisión de la FIFA «no es justificable» y supone un precedente peligroso para el fútbol internacional.

Bélgica prepara un recurso de urgencia

La federación belga confirmó que prepara un recurso de urgencia ante el juez de apelación designado por la FIFA con el objetivo de impedir que Balogun dispute el encuentro de octavos de final. El seleccionador de Noruega, Ståle Solbakken, calificó la medida como «una decisión muy, muy, muy mala» y advirtió de que «perjudicará al Mundial». Las críticas no se limitan a los despachos y reabren las tensiones entre la UEFA y la FIFA, dos organismos enfrentados en varias ocasiones durante la última década.

El golpe de Trump y la reacción de EE.UU.

La decisión de la FIFA llega después de que Donald Trump publicara en su red Truth Social un mensaje en el que intervenía directamente en el caso, ejerciendo presión sobre el organismo. Balogun, máximo goleador de Estados Unidos en el torneo con tres tantos, había sido clave en el avance del equipo y su ausencia contra Bélgica habría supuesto un duro golpe para los coanfitriones, que sueñan con alcanzar los cuartos de final por primera vez desde 2002.

El seleccionador estadounidense, Mauricio Pochettino, calificó la decisión como «justa» y defendió que la tarjeta roja fue «demasiado grande» para una falta no intencionada. «No es que seamos víctimas, pero tampoco somos los hombres malos de la película aquí», afirmó. La estrella ofensiva Christian Pulisic definió la decisión como un «impulso», mientras que la federación US Soccer dijo estar «satisfecha».

Reacciones internacionales y el peso de la política

El caso ha generado un intenso debate sobre la influencia política en el deporte. La Comisión Europea recordó que las decisiones deportivas «corresponden a los organismos deportivos, no a los políticos», en una clara alusión a las presiones ejercidas por Trump. La decisión de la FIFA, que podría sentar un precedente peligroso para el futuro del fútbol internacional, ha abierto una brecha entre los dos organismos más importantes del deporte rey, en medio de la competición más seguida del planeta. El partido entre Estados Unidos y Bélgica, que se disputa este lunes en Seattle, se ha convertido en el epicentro de una controversia que trasciende el terreno de juego y amenaza con empañar el desarrollo del Mundial.