Geopolítica

Ucrania estrangula Crimea: ataques sistemáticos cortan las rutas de suministro y desatan la peor crisis de combustible

IMG 8648

Ucrania ha pasado al ataque con una estrategia clara: aislar Crimea, la península que Rusia lleva 12 años ocupando, y hacer tan insostenible la presencia militar rusa que Moscú se vea forzado a replegarse. Para Kiev, la guerra no habrá terminado hasta que Crimea vuelva a ser ucraniana y su comunidad tártara autóctona sea restituida. Para Putin, la península es el botín más preciado, el último territorio que estaría dispuesto a ceder. Pero los hechos sobre el terreno empiezan a inclinar la balanza.

Un cerco que se estrecha
Desde el comienzo de la invasión a gran escala en febrero de 2022, Ucrania ha golpeado repetidamente con misiles y drones. Hundió varios buques de guerra rusos en el mar Negro, forzando el repliegue de parte de la flota a Novorossiysk. Y atacó depósitos de municiones, aeródromos y el puente de Kerch —el único enlace directo entre Rusia y Crimea—, dañándolo en 2022, 2023 y 2025.

Ahora, el objetivo es cortar las líneas de comunicación terrestres que atraviesan el sur ocupado de Ucrania. El jueves, Kiev confirmó la destrucción de 50 vehículos militares que transportaban combustible y munición en el puente de Armiansk, punto clave entre Crimea y la Ucrania continental. Vladímir Saldo, el títere ruso en la región de Jersón, admitió nuevos impactos en varios puentes sobre el canal de Crimea del Norte y la autopista M-17.

El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) respalda la tendencia: Ucrania está degradando la capacidad rusa para usar con seguridad las rutas de suministro desde el suroeste de Rusia hacia Crimea, lo que complicará cualquier preparación ofensiva de Moscú.

Crisis de combustible sin precedentes
Rusia abastece sus fuerzas en Crimea mediante camiones cisterna, trenes (ambos cruzan el puente de Kerch), envíos marítimos y rutas terrestres ocupadas. Pero la campaña ucraniana de drones y ataques de precisión ha desencadenado la peor escasez de combustible en la península desde la anexión ilegal de 2014.

El Kremlin lo ha admitido de forma inusual. Las autoridades de ocupación han endurecido las restricciones: en Sebastopol, los ciudadanos necesitan un código QR comprado en la aplicación rusa Max, y el límite ha caído de 20 litros diarios a 20 litros por semana. El gobernador de ocupación, Mijaíl Razvozhaev, informó que los camiones cisterna no pudieron llegar el martes por "motivos no especificados".

"Aislaremos Crimea en un futuro próximo"
Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania (alias "Madyar"), reveló que el tráfico militar ruso por la autopista R-280 "Novorossiya" —que conecta Rusia con Crimea a través de Mariupol, Berdiansk y Melitopol— ha caído un 71% en las últimas dos semanas. "En aproximadamente un mes tendremos el control total de esa carretera", afirmó.

Su mensaje fue rotundo: "Crearemos condiciones que harán extremadamente difícil que cualquier militar o persona que trabaje en la industria de defensa permanezca en Crimea o utilice las rutas de acceso. Aislaremos Crimea en un futuro próximo". La guerra, una vez más, se define por las líneas de suministro. Y Ucrania las está cortando una a una.