Farándula

La exposición que revela los secretos del minimalismo en la moda (y cómo empezó todo)

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El minimalismo se ha convertido en una de las fuerzas dominantes de la moda actual. Pero, ¿de dónde surge esta forma de vestir tan depurada? La nueva exposición del Museo de la Moda y Encaje de Bruselas, que abre sus puertas este viernes, responde a esa pregunta con un recorrido que arranca en el siglo XVIII y llega hasta nuestras pasarelas.

Una revolución llamada sencillez
La muestra arranca en plena Ilustración, una época en la que los vestidos voluminosos, brocados y estampados eran la norma. Fue entonces cuando irrumpió un estilo basado en la comodidad, la simplicidad y el regreso a la naturaleza. La comisaria, Mathilde Semal, ve un paralelismo con el presente: "Esa necesidad de bajar el ritmo, de vivir más tranquilo y alejarse de las grandes ciudades fue exactamente el mismo fenómeno a finales del siglo XVIII, también políticamente muy agitado".

Los vaporosos vestidos blancos que popularizó María Antonieta —explica Semal— aún resuenan hoy en tendencias virales como el cottage core, nacido tras la pandemia.

Del siglo XX: prendas masculinas como herramienta de libertad
Pero la gran simplificación llegó en el siglo XX, cuando la moda femenina comenzó a tomar prestados elementos del armario masculino. "Se convirtió en una herramienta de emancipación", destaca la nota de prensa. La exposición lo muestra paso a paso: los vestidos de corte recto de Coco Chanel en los años 20 (adiós a la silueta encorsetada del XIX), los trajes de chaqueta y pantalón de André Courrèges en los 60 y los fluidos diseños de Diane Von Furstenberg en los 70.

Mientras tanto, la moda masculina se vaciaba de ornamentación. La muestra llama a este fenómeno "la gran renuncia": adiós a lo ostentoso, hola a lo funcional. Y, como curiosidad, Semal apunta que ahora los hombres buscan "apropiarse de ciertos códigos femeninos": color, extravagancia y volumen.

El imán de la antigua Grecia
Muchos diseñadores miraron hacia atrás, mucho más atrás. La Grecia clásica fascina por sus técnicas: drapeados, plisados, nudos y broches que permiten prendas mucho más libres. El ejemplo estrella es el vestido 'Delphos' del español Mariano Fortuny y su esposa Henriette Negrin, una túnica de seda plisada inspirada en la escultura El auriga de Delphos (descubierta en 1896). Su influencia llega hasta el japonés Issey Miyake, que ha hecho del plisado su seña de identidad.

De los 90 al 'lujo silencioso' actual
El recorrido termina con los años 90, cuando Calvin Klein, Helmut Lang y la belga Ann Demeulemeester abandonaron los excesos de la década anterior para apostar por colores neutros, formas limpias y tejidos simples. Hoy, ese espíritu pervive en el lujo silencioso (quiet luxury): prendas atemporales, neutras y cuidadas al detalle. "También hay algo de control y de pensar realmente en cada detalle para que todo quede perfecto", confiesa Semal.