Farándula

Taylor Swift, Ben Stiller y Spike Lee encabezan el despliegue de celebridades en el cuarto partido de las Finales de la NBA

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Nueva York, Estados Unidos.– La cantante Taylor Swift encabezó la lista de celebridades que se dieron cita este miércoles en el Madison Square Garden para presenciar el cuarto partido de las Finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs, ocupando uno de los codiciados asientos de la denominada Celebrity Row, la exclusiva fila ubicada a pie de cancha que reúne a reconocidas figuras del entretenimiento, la música, el deporte y la televisión.

Además de Swift, el encuentro reunió a personalidades como el actor y director Ben Stiller, uno de los seguidores más fieles de los Knicks, quien ha documentado gran parte de la temporada a través de sus redes sociales. También asistieron el actor Timothée Chalamet y el reconocido cineasta Spike Lee, dos habituales en los partidos del equipo, que han acompañado a los Knicks incluso en sus compromisos como visitantes durante esta serie final.

Una noche de estrellas

La lista de invitados incluyó además a los actores y comediantes Jerry Seinfeld, Adam Sandler, Michael J. Fox y Chris Rock, así como a las actrices Julianne Moore, Whoopi Goldberg y la protagonista de la legendaria serie ‘Ley y Orden’, Mariska Hargitay, junto al actor Liam Neeson. Entre los presentes también destacaron varias leyendas de la NBA, entre ellas Patrick Ewing, Carmelo Anthony y Stephon Marbury. Otras figuras conocidas que asistieron fueron el presentador Jimmy Fallon y el rapero Fat Joe, nacido en El Bronx y reconocido seguidor de los Knicks.

Wu-Tang Clan anima el medio tiempo

El espectáculo no se limitó a la cancha. Durante el medio tiempo, el legendario grupo de hip-hop Wu-Tang Clan fue el encargado de animar a los aficionados con una presentación especial en el Madison Square Garden.

La noche terminó siendo histórica para los Knicks, que lograron una dramática victoria 107-106 sobre los Spurs gracias a un canasto de OG Anunoby cuando restaba apenas un segundo en el reloj, consolidando una de las remontadas más memorables en unas Finales de la NBA.