A pesar del prolongado bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial— y de la ausencia de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, el precio del barril de Brent, referencia para Europa y clave en la evolución de la inflación, lleva semanas estabilizado en torno a los 100 dólares. El pasado viernes subió hasta 109,26 dólares, lo que representa un 50,8 % más que antes del inicio de la guerra, pero lejos de los máximos alcanzados el 30 de abril, cuando llegó a tocar los 126,41 dólares.
El conflicto, que ya se extiende por casi tres meses, ha visto cómo el crudo dejaba de encadenar fuertes subidas para moverse en una horquilla de entre 100 y 110 dólares. Expertos consultados coinciden en que el mercado descuenta una resolución relativamente rápida del conflicto, lo que evita una escalada aún mayor. «Es sorprendente que el petróleo siga en torno a los 100 dólares con la congestión actual en Ormuz. Si entre un 10 % y un 20 % del tránsito quedara paralizado durante mucho tiempo, el precio estaría mucho más arriba», señala Josep Prats, gestor de renta variable de Abante.
La estabilidad también se explica por la liberación de reservas estratégicas en varios países, la búsqueda de rutas alternativas —como oleoductos que conectan el Golfo Pérsico con el mar Rojo— y el aumento de la oferta de otros productores. Brasil, Canadá y Venezuela han incrementado su producción, y Emiratos Árabes Unidos, tras su salida de la OPEP, ha añadido barriles adicionales. «El mercado empieza a pensar que, aunque Ormuz siga tensionado, otros productores podrían aprovechar los precios altos para ganar cuota de mercado, y eso podría llevar de una guerra de Ormuz a una guerra de precios», advierte Manuel Pinto, analista de XTB.
No obstante, ninguna infraestructura puede sustituir completamente el volumen de crudo que atraviesa este paso marítimo. El economista Daniel Lacalle sostiene que Ormuz ha perdido parte de su relevancia geopolítica por la diversificación de rutas energéticas, pero el profesor de Economía del IE University, Juan Carlos Martínez Lázaro, alerta de que mientras la vía permanezca bloqueada, la economía mundial seguirá sufriendo el encarecimiento de la energía, los fertilizantes y otros productos industriales, lo que mantendrá la presión sobre la inflación.