El actor y director mexicano Diego Luna participa este año en el Festival de Cannes con Ceniza en la boca, una producción que explora los vínculos familiares, la identidad y la migración latinoamericana a través de un viaje que conecta México con España.
Basada en la novela de Brenda Navarro, la película sigue la historia de Lucila, una joven que se reencuentra con su madre en Madrid después de que esta emigrara años antes desde México, en medio de un contexto marcado por la violencia y la necesidad de abandonar el país.
En entrevista con EFE, Luna afirmó que el endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump, junto al aumento de la violencia y los discursos de odio, ha provocado que cada vez más latinoamericanos miren hacia Europa como alternativa migratoria.
“Las políticas migratorias de Donald Trump y la violencia han hecho que América Latina mire a Europa”, expresó el cineasta.
España como “puerto seguro” para migrantes latinoamericanos
Según Luna, uno de los principales intereses del filme era abordar una realidad poco discutida en México: la migración hacia Europa, particularmente hacia España.
El director destacó que España se ha convertido en una especie de “puerto seguro” para muchos migrantes latinoamericanos que ya no ven viable emigrar hacia Estados Unidos.
Aunque reconoció que ninguna película puede representar toda la complejidad de la migración latinoamericana, consideró que sí es posible acercarse al fenómeno desde experiencias humanas concretas.
“Nadie deja su lugar de origen si no es porque no hay otra opción”, señaló.
La película no solo se enfoca en quienes emigran, sino también en quienes reciben a los migrantes, planteando preguntas sobre empatía, integración y convivencia.
Dos formas opuestas de recibir al migrante
La historia muestra dos experiencias muy distintas para Lucila en Madrid.
Por un lado, aparece el personaje interpretado por Irene Escolar, una mujer que contrata a la joven para cuidar a su bebé y que mantiene una actitud fría y distante.
En contraste, el personaje de Teresa Lozano, una anciana a quien Lucila cuida, establece con ella un vínculo afectivo y cercano, tratándola prácticamente como a una nieta.
Para Luna, esa relación representa la posibilidad de una sociedad más humana y solidaria.
“Esa conexión que generan es la esperanza de lo que sí podríamos ser”, afirmó.
El cineasta espera que el público se cuestione por qué muchas veces las sociedades no muestran “la mejor versión” de sí mismas frente a quienes llegan desde otros países buscando una oportunidad.
Buen recibimiento en Cannes
Ceniza en la boca forma parte de la sección de proyecciones especiales del Festival de Cannes y ha sido recibida positivamente por el público y la crítica.
Durante la gala celebrada en Cannes, Luna estuvo acompañado por figuras cercanas como Alfonso Cuarón y Gael García Bernal.
También asistieron las protagonistas de la película: Anna Díaz, considerada una de las revelaciones del festival por su interpretación de Lucila, y Adriana Paz, quien participa en un papel secundario.
Luna destacó especialmente la conexión entre ambas actrices durante las primeras lecturas del guion, asegurando que desde ese momento visualizó claramente la película.
El director explicó además que uno de sus principales objetivos era lograr que el espectador pudiera colocarse emocionalmente en la posición de Lucila y experimentar de cerca el peso de la migración, la distancia familiar y la búsqueda de identidad.