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Donald Trump busca convencer a Xi Jinping de abrir China a las empresas estadounidenses

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Pekín con un objetivo central: persuadir al mandatario chino, Xi Jinping, de flexibilizar el acceso de las compañías estadounidenses al mercado chino, en medio de una relación marcada por tensiones comerciales, rivalidad tecnológica y disputas geopolíticas.

Antes de partir hacia China, Trump dejó claro el tono de su visita al afirmar que pedirá personalmente a Xi que “abra” la economía china para que empresas estadounidenses puedan expandir sus operaciones en el país asiático.

“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que abra China para que estas brillantes personas puedan hacer su magia”, escribió Trump en su red Truth Social.

Los gigantes tecnológicos acompañan a Trump

La composición de la delegación estadounidense refuerza el enfoque económico y empresarial de la visita.

Junto al mandatario viajan figuras clave del sector tecnológico, como Elon Musk, director ejecutivo de Tesla; Jensen Huang, líder de Nvidia; y Tim Cook, máximo ejecutivo de Apple.

La presencia de estos empresarios refleja el interés de Washington en recuperar espacio dentro del mercado chino en áreas estratégicas como inteligencia artificial, semiconductores, vehículos eléctricos y tecnología avanzada.

Trump pretende además convencer a Pekín de reducir barreras regulatorias y comerciales que, según Washington, limitan la competitividad de las empresas estadounidenses en China.

Una cumbre marcada por las tensiones globales

Las conversaciones entre Trump y Xi, previstas para jueves y viernes, también estarán condicionadas por otros temas delicados, como la guerra en Irán, Taiwán y la disputa por el control tecnológico global.

El presidente estadounidense adelantó que sostendrá una “larga conversación” con Xi sobre Irán, país que mantiene estrechos vínculos energéticos con China pese a las sanciones impuestas por Washington.

Sin embargo, Trump trató de minimizar posibles diferencias con Pekín sobre este tema y aseguró que Xi ha sido “relativamente bueno” respecto al conflicto.

Otro asunto sensible será Taiwán, especialmente después de que Trump afirmara que abordará con Xi la venta de armas estadounidenses a la isla, reclamada por China como parte de su territorio.

Comercio y tecnología dominan la relación bilateral

Aunque ambas potencias mantienen una tregua temporal en su guerra arancelaria, persisten importantes desacuerdos sobre comercio, exportaciones de tierras raras y restricciones tecnológicas.

Washington acusa a Pekín de limitar el acceso de empresas extranjeras a sectores estratégicos, mientras China denuncia que Estados Unidos intenta frenar su desarrollo mediante controles a semiconductores y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.

El viaje también ocurre en un momento económicamente complejo para China, cuya economía enfrenta dificultades derivadas del bajo consumo interno y la crisis prolongada del sector inmobiliario.

En este contexto, Trump intenta aprovechar la necesidad china de estabilidad económica para impulsar nuevas oportunidades para las compañías estadounidenses y reforzar la influencia empresarial de Washington dentro del mercado chino.