Londres / Abu Dabi. — Los mercados petroleros atraviesan una tormenta perfecta. La anunciada salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP y de la alianza OPEP+, efectiva a partir del viernes, ha sacudido los cimientos de una organización de 60 años de historia y ha desatado una volatilidad sin precedentes, justo cuando la economía mundial aún lidia con las consecuencias de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Tras conocerse la decisión —que pone fin a décadas de membresía—, los inversores reaccionaron con rapidez: el miedo a un exceso de oferta por parte de Emiratos hundió los precios del petróleo entre un 2 % y un 3 %, especialmente en los contratos de futuros a corto plazo. Pero la caída fue efímera. La prima de riesgo asociada al conflicto en Oriente Medio y a la parálisis de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán compensó rápidamente el desplome.
En el momento de redactar esta información, el crudo de referencia estadounidense, el WTI, cotiza por encima de 105 dólares (89 euros) por barril, mientras que el Brent, referente internacional, supera los 112 dólares (95 euros). Ambos precios se sitúan aproximadamente un 4 % por encima del mínimo registrado el miércoles tras el anuncio emiratí.
El fin de las tensiones latentes con Riad
La salida de Emiratos es la culminación de años de fricciones silenciadas con Arabia Saudí por las cuotas de producción. Abu Dabi ha invertido más de 150.000 millones de dólares (128.000 millones de euros) en la compañía estatal ADNOC para ampliar su capacidad hasta los cinco millones de barriles diarios. Sin embargo, bajo el marco restrictivo de la OPEP, gran parte de esa capacidad ha permanecido infrautilizada. Ahora, el Gobierno emiratí ha decidido priorizar su interés nacional.
La pérdida del tercer mayor productor del grupo supone un duro golpe para la cohesión del cártel. Maurizio Carulli, analista global de energía en Quilter Cheviot, subraya las nuevas limitaciones: «Hasta que el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz vuelva a ser seguro, la capacidad de la OPEP para estabilizar los precios está muy limitada, mientras que los productores estadounidenses han ganado una influencia desproporcionada». Aunque Emiratos se ha comprometido a aportar producción adicional «de manera gradual y medida», la súbita falta de coordinación añade una capa más de incertidumbre.
Para Abu Dabi, el bloqueo del estrecho ha sido el detonante definitivo. Con su principal ruta de exportación amenazada, busca la flexibilidad diplomática para forjar acuerdos independientes de seguridad y comercio al margen de la estructura tradicional del cártel.
Valores energéticos a salvo (por ahora)
Pese a la agitación geopolítica, las acciones del sector energético se han mantenido firmes. Según Carulli, «las grandes petroleras integradas como BP, Shell, TotalEnergies, ENI, Chevron y ExxonMobil se benefician de una subida de precios que podría añadir entre un 5 % y un 10 % al flujo de caja operativo por cada aumento de 10 dólares en el precio del petróleo».
El pulso en Ormuz: Irán pone condiciones
En un frente paralelo pero íntimamente ligado, la seguridad en Oriente Medio sigue siendo precaria a pesar de un frágil alto el fuego. Irán ha presentado un plan de diez puntos para reabrir el estrecho de Ormuz. A cambio de restablecer el tráfico marítimo, Teherán exige la retirada completa del bloqueo naval estadounidense y el fin de las hostilidades actuales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que recientemente prorrogó el alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán, calificó la oferta iraní como «mucho mejor» que las anteriores, aunque aún no ha aceptado sus términos. Poco después, Trump publicó en sus redes sociales que Irán se encuentra en una situación «crítica y desesperada, sin capacidad de presión para negociar».
Washington mantiene su postura: exige un acuerdo permanente sobre el programa nuclear iraní y la reapertura «incondicional» de la vía marítima antes de levantar las sanciones.
El impacto del bloqueo en la seguridad energética mundial es difícil de exagerar. «El cierre prolongado del estrecho de Ormuz ha sacado del mercado aproximadamente un 12 % del suministro mundial de petróleo, según la AIE. Una perturbación mayor que la de la guerra del Yom Kipur, el conflicto entre Irán e Irak, la invasión de Kuwait o incluso las consecuencias de Ucrania», concluye Carulli.