Internacionales Trending

Putin pide elecciones «limpias» mientras su popularidad se desinfla y el control digital escala

IMG 5213

San Petersburgo, Rusia — En un discurso ante el Consejo anual de legisladores celebrado en la antigua capital imperial, Vladímir Putin instó este miércoles a diputados y senadores a garantizar una campaña electoral «transparente y legítima» para los comicios parlamentarios de septiembre. La petición llega en un momento delicado: tanto el Kremlin como su partido oficialista ven cómo el respaldo popular se desmorona en las encuestas.

«La campaña debe ajustarse estrictamente a la ley. Sus resultados han de ser transparentes, veraces y, sin duda, legítimos», declaró el mandatario. Y añadió que, si bien el principio es «siempre fundamental», en el contexto actual cobra una relevancia «especial», pues permite edificar «una base estable para que las autoridades tomen decisiones oportunas y necesarias en beneficio de nuestro pueblo».

Más allá de las prohibiciones

Putin advirtió contra el exceso de restricciones: «No podemos limitarnos únicamente a vetos, sanciones y castigos para los infractores. Ese enfoque es contraproducente: un cúmulo de obstáculos solo frena el desarrollo». Subrayó, eso sí, que la competencia electoral —por dura que sea— no debe interferir en el trabajo legislativo planificado, ni en el centro ni en las regiones.

Sus palabras contrastan con la realidad sobre el terreno. El Gobierno ruso ha ralentizado el acceso a internet y bloqueado servicios como Telegram y WhatsApp con el respaldo explícito del Kremlin. Una medida profundamente impopular que ha contribuido al mayor desplome de la popularidad de Putin desde 2022. Según fuentes opositoras, además, en los últimos meses se ha intensificado una campaña de acoso contra Yábloko, el único partido liberal aún legal. Varios de sus líderes federales y regionales han sido detenidos, declarados «agentes extranjeros» o acusados de extremismo, lo que les impedirá presentarse a las parlamentarias.

La sombra del fraude electoral no es nueva. Desde las multitudinarias protestas de 2011 —las más masivas desde la caída de la URSS—, la oposición democrática y hasta formaciones con representación parlamentaria han denunciado irregularidades en todos los comicios celebrados en el país.

Retos pasajeros, Rusia eterna

Putin intentó relativizar las dificultades actuales: la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales son, a su juicio, «pasajeras». «Rusia es eterna», sentenció. Y pidió a los legisladores que respalden al Gobierno con propuestas para «estimular el crecimiento económico y alcanzar ritmos de desarrollo más estables y elevados».

Números que alertan

Si los comicios a la Duma fueran este domingo, Rusia Unida —el partido del poder— obtendría apenas un 30 % de los votos, poniendo en riesgo su mayoría constitucional. Detrás, con un 10 %, empatan el ultranacionalista Partido Liberal-Demócrata (LDPR) y Gente Nueva, una formación surgida hace seis años que rechaza el bloqueo de internet.

La encuestadora estatal VTSIOM refleja otra preocupación: la aprobación de la gestión de Putin ha caído siete semanas consecutivas hasta bajar del 70 %, un umbral inédito desde el inicio de la guerra. El desgaste no responde solo a la censura digital. El cansancio bélico pesa —más de dos tercios de los rusos piden negociaciones de paz—, junto a la recesión económica y la pasividad oficial ante desastres como las inundaciones en el Cáucaso o los vertidos de petróleo en el mar Negro.

El asfixio del disenso es total: además de cerrar todos los medios independientes, las autoridades han liquidado Golos («Voto»), la única organización no estatal que vigilaba la limpieza de los procesos electorales y los derechos de los votantes.