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La guerra golpea a las aerolíneas de EEUU, forzadas a revisar previsiones por combustible

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Nueva York.– La guerra en Oriente Medio no solo se libra en el terreno, sino también en los márgenes de beneficio de las aerolíneas. El encarecimiento del combustible para aviones, impulsado por el bloqueo del estrecho de Ormuz, ha comenzado a alterar drásticamente los planes de las compañías estadounidenses, que han iniciado una oleada de recortes de previsiones para 2026. La primera gran señal de alarma la dio United Airlines esta semana, rebajando sus expectativas anuales y anunciando una reducción de capacidad, con menos vuelos y ajustes en su red de rutas.

La empresa reveló que sus gastos en combustible crecieron 340 millones de dólares en el primer trimestre en comparación con el mismo periodo del año anterior, y prevé un precio medio del galón de queroseno de 4,30 dólares para el segundo trimestre, lo que equivale a unos 180 dólares por barril. Antes del conflicto, el combustible para aviación se situaba en torno a los 2,1 o 2,2 dólares por galón (unos 90 dólares por barril). "El combustible representa entre el 20% y el 35% de los costes operativos de las aerolíneas", explicó el consejero delegado de United, Scott Kirby, quien avanzó que la compañía mantendrá una estrategia "prudente" a corto plazo.

American Airlines se suma a la tormenta

Días después, American Airlines siguió el mismo camino, revisando a la baja sus expectativas de beneficios y advirtiendo de un aumento superior a 4.000 millones de dólares en costes asociados al combustible. Su director ejecutivo, Robert Isom, aseguró que la compañía reaccionará con rapidez, "adaptando la oferta de vuelos si fuera necesario". Aunque Estados Unidos goza de una posición más sólida que Europa o Asia por su capacidad productora de petróleo y refinado, las grandes aerolíneas no han escapado al impacto.

Según explica a EFE Antonio Jesús García Amate, profesor de UNIE Universidad, hay una diferencia crucial: en EE. UU. apenas se utilizan mecanismos de cobertura para asegurar costes a largo plazo, lo que las deja "especialmente vulnerables" a las subidas repentinas. "El incremento del coste del combustible elimina buena parte del beneficio esperado y obliga a replantear toda la planificación anual", señala.

Las low cost y Spirit Airlines al borde del abismo

El contexto energético no afecta solo a los grandes grupos. Las aerolíneas de bajo coste, con márgenes reducidos, aparecen como las más frágiles. The New York Times informó que Spirit Airlines, inmersa en su segunda bancarrota en dos años, negocia un rescate federal de hasta 500 millones de dólares para evitar su liquidación. Otras firmas exploran recortes de costes, nuevas tasas e incluso alianzas.

La divergencia entre compañías rentables como Delta y las más expuestas ha reabierto el debate sobre posibles adquisiciones. Sin embargo, American Airlines ha descartado cualquier interés en fusionarse con United, calificando la operación como "negativa para la competencia y los consumidores".

Pasajeros: billetes más caros y menos rutas

El encarecimiento del combustible amenaza la temporada alta de verano. Los pasajeros podrían enfrentarse a tarifas más altas, menor oferta en rutas secundarias y una gestión más prudente de la capacidad por parte de las compañías, según analistas de CNBC. Aunque Estados Unidos no afronta un riesgo inmediato de desabastecimiento físico por su capacidad productora, el efecto en el bolsillo de los consumidores será ineludible. Por ahora, las aerolíneas aprietan el cinturón, mientras el petróleo sigue su escalada imparable. El mundo de la aviación comercial entra en una turbulencia que promete ser larga.