Jerusalén/Beirut.– La frágil tregua en la frontera entre Israel y Líbano se desmorona pieza a pieza. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró este domingo que el grupo chií Hizbulá está "desintegrando el alto el fuego", en medio de una creciente escalada militar que ha dejado ya más de 2,491 muertos en territorio libanés desde el 2 de marzo. Las declaraciones del mandatario, vertidas durante la reunión de su gabinete, coinciden con una orden de evacuación inmediata emitida por el Ejército israelí para varias localidades del sur del Líbano, situadas fuera de la zona de ocupación efectiva.
"Estamos actuando con energía, de acuerdo con las reglas que hemos acordado con Estados Unidos e, incidentalmente, también con el Líbano. Eso significa libertad de acción no solo para responder a los ataques, sino también para frustrar las amenazas inmediatas", afirmó Netanyahu. Según el premier, a pesar de la tregua vigente, las fuerzas israelíes han eliminado a 46 supuestos milicianos de Hizbulá en las últimas semanas, una cifra que no ha podido ser verificada de forma independiente.
Evacuaciones y ataques cruzados: la rutina de la violencia
La orden de evacuación de este domingo afecta a poblaciones ubicadas al sur del río Litani, una zona que debería estar libre de presencia armada según los acuerdos internacionales. Los residentes fueron advertidos de ataques inminentes. Horas después, las sirenas antiaéreas sonaron en el norte de Israel ante el lanzamiento de tres drones desde Líbano. Netanyahu había ordenado la noche anterior golpear "con contundencia" a Hizbulá, tras detectarse el lanzamiento de dos proyectiles y un dron hacia territorio israelí, calificado como una "flagrante violación" del cese de hostilidades.
En paralelo, el Ejecutivo israelí aprobó la creación de un equipo interministerial para acelerar la protección de las comunidades del norte del país. La medida responde a las críticas de representantes locales, que acusan al gobierno de exponer a la población a riesgos por motivos políticos. Mientras tanto, las autoridades sanitarias libanesas actualizan sin descanso su recuento de víctimas: al menos 2,491 personas han muerto y otras 7,719 han resultado heridas desde que Hizbulá reanudó los lanzamientos de proyectiles contra Israel en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
El norte en llamas: una tregua que nunca lo fue
La escalada actual evidencia la fragilidad de un alto el fuego que nunca logró consolidarse. La frontera entre Israel y Líbano, testigo de décadas de conflictos, vuelve a ser un polvorín. Netanyahu insiste en la "libertad de acción" de Israel, mientras Hizbulá continúa sus ataques con drones y cohetes. La comunidad internacional observa con impotencia cómo la tregua se desvanece en medio de una retórica beligerante y operaciones militares que se cobran vidas a diario. La creación del equipo interministerial israelí sugiere que el gobierno se prepara para una prolongación del conflicto, lejos de cualquier solución diplomática. Y en el sur del Líbano, los civiles vuelven a huir, atrapados entre el fuego cruzado de dos enemigos que parecen no estar dispuestos a ceder.