Santo Domingo.– El salón del Centro de Convenciones de Sans Soucí se convirtió este jueves en un gran ágora ciudadana. El presidente Luis Abinader se sentó frente a 6,000 familias beneficiarias del programa Supérate, no para dar un discurso, sino para escuchar. Una a una, las historias de superación, emprendimiento y resiliencia llenaron el recinto. El mandatario respondió con un mensaje claro: el Gobierno no solo mantendrá, sino que fortalecerá este escudo social que ya impacta a más de 1.4 millones de hogares en todo el país.
"Aquí en este programa no se le exige absolutamente ninguna condición que no sea la necesidad que tienen cada uno de ustedes", afirmó Abinader, en un momento de especial emotividad. "Queremos decírselo, expresárselo y repetírselo: nuestro interés es llegar a las familias, a las personas que más lo necesitan en cada provincia, en cada barrio y en cada sector". El mensaje resonó entre los asistentes, que coreaban el nombre del presidente.
Un ecosistema de oportunidades: de Aliméntate al Fondo de Discapacidad
El encuentro reunió a participantes de iniciativas clave como Aliméntate (seguridad alimentaria), Bonogás y Bonoluz (subsidios a combustibles y electricidad), Aprende y Avanza (capacitación laboral), Supérate Mujer (empoderamiento femenino) y el Fondo de Discapacidad. No son ayudas aisladas, sino un entramado de derechos que busca romper el ciclo de la pobreza. La directora de Supérate, Mayra Jiménez, fue tajante: "La protección social no es una ayuda ni un favor, es un derecho de la población vulnerable y parte del compromiso del Gobierno".

Jiménez respaldó sus palabras con números contundentes. La pobreza en República Dominicana se redujo del 25.8% en 2019 al 17.3% en 2025, una caída de 8.5 puntos porcentuales. La expansión de los programas ha sido clave, y el presidente Abinader insistió en la necesidad de identificar nuevas familias vulnerables para seguir ampliando la cobertura.
Del diálogo a la acción: política social con rostro humano
El mandatario no se limitó a anunciar cifras. Escuchó testimonios de mujeres que, gracias a Supérate Mujer, iniciaron pequeños negocios y hoy son económicamente independientes. Conoció historias de jóvenes que, a través de Aprende, accedieron a capacitación técnica y encontraron empleo digno. Y se comprometió a seguir fortaleciendo los Centros de Atención Integral para la Discapacidad (CAID) y las unidades de intervención territorial.
En materia de violencia intrafamiliar, Abinader exhortó a denunciar cualquier tipo de agresión y aseguró que el Gobierno continuará fortaleciendo los programas de apoyo a víctimas. También resaltó iniciativas como la agricultura familiar, que generan ingresos en comunidades rurales, y el compromiso con las personas adultas mayores.

"Somos servidores públicos, no tienen que agradecernos"
El cierre del presidente fue una lección de humildad institucional. "Estamos para servirles. En este proceso de consultas queremos que nos compartan sus mejores ideas y sugerencias. Somos servidores públicos; no tienen que agradecernos. Lo que deben es cumplir con los reglamentos y las líneas del programa, para que puedan convertirse en ejemplos de éxito y superación, como muchos de los que están aquí hoy", manifestó.
El diálogo con las 6,000 familias no fue un acto protocolario, sino una hoja de ruta. El gobierno de Abinader apuesta por una política social que parte de la realidad de las personas, escucha en el territorio y actúa con focalización. Supérate no es un programa asistencialista: es un puente hacia la autonomía. Y a juzgar por los testimonios y las cifras, ese puente se está construyendo con solidez. La reducción de la pobreza en 8.5 puntos es solo el comienzo. El compromiso es seguir tendiendo la mano a quienes más lo necesitan, sin más requisitos que su necesidad. Como dijo el presidente: "No se le exige absolutamente ninguna condición". Y esa, quizás, es la mayor garantía de justicia social.
