Kiev/Dnipró.– La guerra de drones no da tregua. En la noche del miércoles, Rusia lanzó un total de 155 drones de largo alcance contra territorio ucraniano, en un bombardeo masivo que tuvo como epicentro trágico la ciudad de Dnipró, en el centro-este del país. Las defensas aéreas ucranianas lograron neutralizar 139 de los aparatos, según informó la Fuerza Aérea de Ucrania. Sin embargo, 11 drones impactaron en nueve localidades no especificadas, y uno de ellos alcanzó una zona residencial de Dnipró, causando la muerte de tres personas y dejando al menos diez heridos.
El gobernador de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha, confirmó las víctimas a través de Telegram, elevando el balance inicial de dos fallecidos. Dnipró, una de las ciudades más pobladas y económicamente activas de Ucrania, vuelve a pagar un alto precio por la guerra. Los servicios de emergencia continúan trabajando en la remoción de escombros y la atención a los heridos.
Kiev responde: ataques contra refinerías en Samara y Nizhni Nóvgorod
Mientras las ambulancias recorrían las calles de Dnipró, Ucrania no se quedaba de brazos cruzados. El jefe del Centro contra la Desinformación ucraniano, Andrí Kovalenko, informó que las fuerzas de Kiev atacaron una refinería en la región rusa de Samara y otra infraestructura petrolera en la región de Nizhni Nóvgorod. Los detalles sobre los daños no fueron especificados, pero la acción confirma la estrategia ucraniana de golpear la retaguardia energética rusa.
Rusia y Ucrania mantienen una guerra de desgaste nocturna, atacando infraestructuras militares y estratégicas en las retaguardias enemigas. Los drones se han convertido en el arma preferida para evitar bajas propias y sembrar el terror en las ciudades. Dnipró, con su densa población, es un blanco recurrente. La noche del miércoles, tres familias perdieron a sus seres queridos. La guerra, lejos de terminar, se vuelve más cruel con cada amanecer. Y los drones, esos zumbidos fatales, siguen surcando los cielos.