Bogotá/Caracas.– La frontera entre Colombia y Venezuela vuelve a ser el epicentro de una crisis que no da tregua. El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció este martes que el próximo viernes viajará a Caracas para reunirse con su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, con un único tema sobre la mesa: la seguridad en la frontera común, con especial énfasis en la región del Catatumbo, un territorio que se ha convertido en un polvorín por la disputa entre grupos armados. "Si vamos, Catatumbo es un tema a hablar con la presidente Delcy", afirmó Petro durante un consejo de ministros televisado.
El mandatario colombiano adelantó que su delegación estará compuesta principalmente por militares y policías, encabezada por el ministro de Defensa. "Para que organice la comitiva", explicó. El objetivo es avanzar en un "plan conjunto" de seguridad que fortalezca la coordinación con la Policía y las Fuerzas Militares de Venezuela, así como una "estrecha relación en inteligencia" entre ambos países. Petro fue tajante: sin esa cooperación, las operaciones conjuntas pueden terminar afectando a la población civil.
El Catatumbo, un hervidero de violencia que desborda la frontera
La región del Catatumbo, ubicada en el departamento Norte de Santander (Colombia), es uno de los territorios más golpeados por la violencia en el país. Disputada por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC y grupos narcotraficantes, sus selvas y montañas han sido escenario de masacres, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores. La crisis se ha desbordado hacia Venezuela, donde los grupos armados tienen presencia y operan con impunidad.
La reunión entre Petro y Delcy Rodríguez no es la primera. Ambos mandatarios han mantenido encuentros previos, pero la situación en la frontera no ha mejorado. La diferencia ahora es el énfasis en el componente militar y de inteligencia. Petro parece haber comprendido que la seguridad no se resuelve solo con diplomacia, sino con acción coordinada sobre el terreno.
El desafío de la inteligencia compartida
Uno de los puntos más delicados de la agenda será la cooperación en inteligencia. Colombia y Venezuela han tenido relaciones tensas durante años, con acusaciones mutuas de apoyar a grupos insurgentes. Petro, que ha buscado restablecer la confianza con el chavismo, sabe que sin información compartida cualquier operación militar está condenada al fracaso. "Sin inteligencia, las operaciones pueden terminar afectando a la población", advirtió el mandatario.
La delegación colombiana buscará establecer mecanismos de intercambio de información en tiempo real, así como coordinar patrullajes conjuntos en la frontera. No se trata de una invasión, sino de un cerco gradual a los grupos armados que se mueven con libertad entre ambos países.
¿Resultados o un nuevo fracaso?
La cita del viernes en Caracas será una prueba de fuego para la política de "paz total" de Petro. El presidente colombiano ha apostado por el diálogo con los grupos armados, pero la violencia no ha cesado. Si la reunión con Delcy Rodríguez no logra avances concretos en la seguridad fronteriza, la credibilidad de su estrategia se verá seriamente dañada.
Por su parte, Venezuela tiene sus propios intereses: frenar el accionar de los grupos armados que también la afectan y demostrar que es un socio confiable para la comunidad internacional. Delcy Rodríguez, que asumió la presidencia tras la captura de Nicolás Maduro, necesita mostrar resultados en un tema tan sensible como la seguridad.
El viernes, Petro y Rodríguez se sentarán frente a frente. La agenda es clara: Catatumbo, inteligencia, coordinación militar. Los discursos ya se han escuchado. Ahora toca actuar. La población de la frontera, atrapada entre dos fuegos, espera que esta vez las palabras se conviertan en hechos. La violencia, como las selvas del Catatumbo, no espera. Y el tiempo, como siempre, corre en contra.