Ciudad del Vaticano.– Un año sin la sonrisa del Papa Francisco. Este martes, la Iglesia católica conmemora el primer aniversario del fallecimiento del pontífice argentino, y su sucesor, León XIV, ha querido rendirle un homenaje cargado de emoción y continuidad. "En el primer aniversario del nacimiento al cielo de nuestro querido Papa Francisco, sus palabras y sus gestos permanecen grabados en nuestros corazones", escribió el actual pontífice en su cuenta de X.
León XIV, que se encuentra en la recta final de su viaje a África (hoy llegará a Guinea Ecuatorial), instó a los fieles a recoger el legado de su predecesor. Un legado que definió con tres pilares: "proclamando siempre la alegría del Evangelio, anunciando la misericordia de Dios y promoviendo la fraternidad entre todos los hombres y mujeres del mundo". Palabras que resumen el pontificado de Francisco, aquel que pidió una Iglesia en salida, pobre y para los pobres.
Misa en Santa María la Mayor y un mensaje desde África
En Roma, los actos de recuerdo incluyen una misa en la Basílica de Santa María la Mayor, el templo que alberga la tumba del Papa argentino. Francisco, que eligió ser enterrado en esa basílica en lugar de en la cripta vaticana, sigue siendo un imán para los peregrinos. En la liturgia, se leerá un mensaje de León XIV, quien desde la distancia (se encuentra en su tercer viaje internacional, por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial) se une a la oración.
La coincidencia no es casual: Francisco fue un papa que amó África y visitó el continente en varias ocasiones. León XIV, al continuar su gira africana, parece querer trazar un puente simbólico con su predecesor. La fraternidad que predicó Francisco se hace presente en la visita del actual pontífice a países con grandes desafíos sociales y económicos.
Un legado que trasciende el tiempo
Hace un año, el mundo se conmovía con la muerte del primer papa latinoamericano, un jesuita de gestos humildes que renunció a los lujos del Vaticano, que lavó los pies a presos y que pidió perdón por los abusos de la Iglesia. Su pontificado, de casi una década, marcó un antes y un después. Ahora, León XIV, un papa estadounidense de origen alemán, recoge el testigo. Pero no lo hace como un mero sucesor, sino como un discípulo que admira y continúa.
"Sus palabras y gestos permanecen", insiste León XIV. Y mientras el mundo recuerda a Francisco, el actual pontífice camina por tierras africanas, anunciando la misericordia y promoviendo la fraternidad. El legado no se ha roto; se ha transformado. Y en cada misa, en cada gesto de cercanía, el espíritu de Francisco sigue vivo. Descansa en paz, papa de los pobres. Tu alegría del Evangelio sigue resonando.