Los Ángeles.– La meca del cine tiembla con una fuerza inusitada. La carta abierta que denuncia la compra de Warner Bros. Discovery (WBD) por parte de Paramount Skydance ha duplicado sus firmas en solo 24 horas: de 1,000 a más de 2,000 nombres. Los nuevos adherentes incluyen a pesos pesados como Javier Bardem, Pedro Pascal, Lin-Manuel Miranda, John Leguizamo, Laura Poitras y Denis Villeneuve. La oleada de rechazo a la megafusión de 111,000 millones de dólares no cesa, y el pulso entre los creativos y los ejecutivos se intensifica a una semana de la votación decisiva.
El texto, publicado el lunes, ya había reunido a figuras como Joaquin Phoenix, JJ Abrams, Yorgos Lanthimos, Sally Field, Ben Stiller, Mark Ruffalo, Bryan Cranston y la brasileña Petra Costa. Ahora, la lista se ha convertido en un verdadero quién es quién de la industria, incluyendo también a Noah Wyle, Rose Byrne, Kristin Scott Thomas y un largo etcétera de guionistas, diseñadores, animadores y decoradores. El mensaje es claro: la comunidad creativa se siente amenazada por una concentración mediática que, advierten, "perjudicará a una industria del entretenimiento ya en dificultades".
Las alarmas: menos empleo, menos diversidad, menos oportunidades
Los firmantes denuncian que la operación provocará "menos oportunidades para los creadores, menos empleo en el ecosistema de producción, mayores costes y menos opciones para el público", tanto en Estados Unidos como a nivel global. No es una queja abstracta. Señalan que ya han observado "un fuerte descenso en el número de películas producidas y estrenadas" y "una reducción en la diversidad de historias que reciben financiación y distribución". En un momento en que el streaming ha revolucionado (y en muchos casos, reducido) la oferta cinematográfica, la fusión de dos gigantes como Warner Bros. Discovery (propietaria de HBO, CNN, DC Comics y Warner Bros. Pictures) y Paramount (CBS, Paramount Pictures, Nickelodeon, BET) crearía un monstruo de 111.000 millones de dólares que controlaría una porción descomunal del mercado.
La votación clave: el 23 de abril, una fecha marcada en rojo
WBD someterá a votación de sus accionistas la propuesta de Paramount Skydance el próximo 23 de abril. Si recibe la luz verde, la operación se completaría en el primer trimestre de 2026, sujeta a la aprobación de los reguladores de varios países, incluyendo Estados Unidos y Reino Unido. El consejo de administración de WBD ya ha recomendado por unanimidad votar a favor, pero la presión de los creativos podría influir en los accionistas institucionales, especialmente aquellos sensibles a la reputación y al impacto social.
El fiscal general de California, Rob Bonta, ya ha expresado dudas sobre el escrutinio federal y ha mostrado su preocupación por los efectos de la concentración mediática. La carta de los profesionales de Hollywood es un intento de llevar la batalla al terreno de la opinión pública. Y con nombres como Javier Bardem y Pedro Pascal, el eco es global.
El precedente: cuando los creativos dijeron "no" a otras fusiones
No es la primera vez que Hollywood se moviliza contra una gran fusión. En 2019, directores y actores se opusieron a la compra de Fox por parte de Disney, aunque finalmente se concretó. Sin embargo, aquella fusión ya mostró los efectos que ahora se temen: menos estudios, menos compradores para películas independientes y una homogenización de los contenidos. Ahora, la alianza Warner-Paramount podría ser aún más dañina, según los firmantes.
"La diversidad de historias está en riesgo", advierte la carta. Y detrás de esa frase hay nombres que pesan: Denis Villeneuve (’Dune'), que sabe lo que es luchar por una visión artística frente a los estudios; Lin-Manuel Miranda (’Hamilton'), que ha abanderado la inclusión; y Pedro Pascal (’The Last of Us'), uno de los actores más populares del momento. Todos ellos dicen "no" a la megafusión.
Lo que viene: una semana de tensión y posible venganza de los accionistas
El 23 de abril, los accionistas de WBD decidirán. Mientras tanto, los creativos seguirán sumando firmas y presionando en redes sociales. La carta abierta es solo el primer paso. Algunos han sugerido que, si la fusión se aprueba, podrían organizarse boicots o manifestaciones en los estrenos de las películas de ambos estudios. La industria del entretenimiento, que ya ha sufrido huelgas de guionistas y actores, no está dispuesta a ceder sin lucha.
La megafusión de 111.000 millones de dólares está en el aire. Hollywood, con sus estrellas y sus técnicos anónimos, ha alzado la voz. Ahora, la pelota está en el tejado de los accionistas. ¿Priorizarán el beneficio económico o escucharán a quienes, al fin y al cabo, crean el contenido que genera ese beneficio? El desenlace de esta historia se escribirá en los próximos días. Pero una cosa es segura: el guion está siendo más emocionante que muchas de las películas que estos estudios producen. Y el final, por ahora, es incierto.