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FIN DE LA MALA RACHA: Aaron Judge y Trent Grisham lideran el triunfo de los Yankees

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Nueva York.– El Yankee Stadium rugió como no lo hacía en días. Y no fue por casualidad. Aaron Judge, el capitán de los Bombarderos, tomó el bate, apretó la mandíbula y decidió que la racha de cinco derrotas consecutivas terminaba aquí y ahora. Los Yankees vencieron 11-10 a los Angels en un partido de locos, con Judge como protagonista absoluto: dos cuadrangulares, una exhibición de poder y un lugar en los libros de la franquicia que deja atrás a una leyenda.

Todo comenzó con un mensaje. "Necesitamos simplificar", había dicho Judge en el vestuario tras ser barridos por los Rays por primera vez desde abril de 2021. Y vaya si lo simplificó. En su primer turno frente al lanzador Yusei Kikuchi, conectó un jonrón de dos carreras que voló 456 pies, con una velocidad de salida de 116.2 mph. El batazo más fuerte de toda la temporada en las Grandes Ligas. Un misil. Un aviso.

La noche se volvió loca, pero Judge mantuvo la calma

Los Angels no se rindieron. Mike Trout, el otro gigante, respondió con un jonrón de tres carreras que empató el juego. Pero Judge no tembló. En el sexto inning, con el partido en llamas, volvió a castigar: segundo cuadrangular de la noche, esta vez de 398 pies, devolviendo la ventaja a los locales. Fue su partido número 47 con múltiples jonrones, superando nada menos que a Mickey Mantle. Solo Babe Ruth tiene más en la historia de los Yankees (72). Judge, a sus 34 años, sigue escalando hacia la inmortalidad en el Bronx.

Pero la noche no fue solo suya. Trent Grisham rompió una larga sequía con dos jonrones clave: uno de tres carreras como emergente en el quinto episodio y otro de dos carreras en el noveno que igualó el marcador. Y la carrera de la victoria llegó por una vía inesperada: el panameño José Caballero anotó tras un lanzamiento descontrolado. Así de loco fue el partido: 11-10, 21 carreras, emociones hasta el final.

Un respiro en medio de la tormenta

Los Yankees llegaban a este juego con la moral por los suelos. Cinco derrotas seguidas, una ofensiva dormida y la presión de un Yankee Stadium que no perdona. Pero Judge, con su liderazgo dentro y fuera del terreno, encendió la chispa. "Necesitamos simplificar", había dicho. Y sus compañeros lo escucharon. Grisham despertó, Caballero corrió como si le fuera la vida, y la bullpen aguantó como pudo.

La victoria no borra los problemas de una rotación que ha mostrado grietas, pero sí devuelve la confianza. Judge, con su segundo jonrón, llegó a 9 en la temporada y sigue siendo el faro ofensivo de un equipo que aspira a todo. Mientras tanto, en la historia, ya superó a Mantle. Y el fantasma de Ruth, aunque lejano, cada vez parece menos imposible.

El Bronx respira, Judge sonríe

Al final, el Yankee Stadium estalló. No fue un partido perfecto, ni mucho menos. Pero fue una victoria de esas que construyen carácter. Judge, con sus 456 pies de poder puro, recordó a todos por qué lleva la "C" en el pecho. Y los Yankees, al menos por una noche, volvieron a sentirse invencibles. La temporada es larga, pero si el capitán sigue así, el resto de la liga tiene motivos para preocuparse. Como dijo Yogi Berra: "No ha terminado hasta que termina". Y anoche, Judge se encargó de que no terminara en derrota.