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Marco Rubio se sienta en la mesa entre Israel y Líbano en Washington

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Washington/Beirut.– El tablero de Oriente Medio se mueve con piezas que durante décadas se negaron a estar en la misma sala. Este martes, los embajadores de Israel y el Líbano se reunirán en Washington en un encuentro sin precedentes, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se unirá a la mesa. El objetivo libanés es claro: acordar un alto el fuego que permita abrir negociaciones detalladas para resolver décadas de conflictos latentes. El objetivo israelí, en cambio, es más ambicioso y polémico: el desarme total de Hizbulá.

La reunión, confirmada por un funcionario del Departamento de Estado citado por ABC, se produce en un momento de máxima tensión regional, con la guerra entre Israel e Irán en pausa pero el frente libanés aún activo. El alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán no incluye a Líbano, y los bombardeos israelíes han dejado más de 1,500 muertos en el país de los cedros desde marzo.

Hizbulá denuncia "rendición" y advierte al presidente libanés

El líder del grupo chií libanés, Naim Qassem, no se anduvo con rodeos. Calificó las negociaciones directas entre Líbano e Israel como una "humillación" y un acto de "rendición". En un discurso incendiario, advirtió al presidente Joseph Aoun: "Ponerse en contra de Hizbulá es ponerse del lado de Israel". Qassem insistió en que el grupo no aceptará un retorno al statu quo anterior al 2 de marzo, cuando Israel intensificó sus ataques.

La postura de Hizbulá complica las conversaciones. Para Israel, el desarme de la milicia es innegociable. Para Líbano, cualquier acuerdo que no incluya a Hizbulá es inviable. La reunión de Washington es, en ese sentido, un intento de Washington de romper el hielo, aunque las posiciones sean abismales.

Rubio: el mediador que llega con la mano tendida y el puño cerrado

La participación de Marco Rubio no es casual. El secretario de Estado, de origen cubano y conocido por su postura dura contra Irán y Hizbulá, ha sido un firme partidario de Israel. Su presencia en la mesa es una garantía para Tel Aviv y una advertencia para Beirut: Estados Unidos no tolerará que Hizbulá siga siendo un Estado dentro del Estado.

Sin embargo, Rubio también necesita mostrar avances diplomáticos. La guerra en Oriente Medio se ha cobrado demasiadas víctimas, y la presión internacional para un alto el fuego en Líbano es creciente. Francia y la UE han propuesto misiones defensivas en el estrecho de Ormuz, y Pakistán sigue mediando entre Irán y EE.UU. Washington no quiere un nuevo frente abierto.

¿Qué esperar? Un primer paso, pero el camino es largo

Los analistas coinciden en que las posiciones son muy distantes. Israel exige el desarme de Hizbulá y su retirada al norte del río Litani, como estipula la resolución 1701 de la ONU, que nunca se cumplió. Líbano, por su parte, insiste en que cualquier acuerdo debe respetar su soberanía y no puede ser impuesto por la fuerza.

La reunión de Washington es un primer paso, un reconocimiento mutuo de que el diálogo es preferible a los bombardeos. Pero Hizbulá ya ha advertido: no aceptará una rendición. El presidente Aoun, un militar que asumió tras la caída del prorruso Al Assad en Siria, camina sobre una cuerda floja. Si se acerca demasiado a Israel, Hizbulá lo tildará de traidor. Si se aleja, perderá el apoyo occidental.

Mientras tanto, los libaneses siguen muriendo, los israelíes siguen en alerta, y los diplomáticos se reúnen en Washington. Rubio, el embajador israelí y el libanés se sentarán en la misma mesa. Es un símbolo. Pero los símbolos, en Oriente Medio, a veces se rompen con el estruendo de una bomba. La esperanza es que esta vez no. El mundo observa. Y Hizbulá, también.