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21 horas de negociación en Islamabad, ni sí ni no: EE.UU. e Irán se separan sin acuerdo, pero dejan la puerta abierta

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Islamabad.– La cita era histórica: las primeras negociaciones directas al más alto nivel entre Estados Unidos e Irán en 47 años. Pero la historia, a veces, se escribe con capítulos incompletos. Tras 21 horas de diálogo maratónico en la capital paquistaní, las delegaciones de ambos países levantaron el vuelo este domingo por la mañana sin haber sellado un acuerdo de paz, aunque sí con un compromiso: los canales de comunicación se mantienen abiertos. La guerra, iniciada el 28 de febrero, sigue en pausa, pero la paz aún no tiene fecha.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, líder de la delegación, compareció ante los medios con un mensaje ambiguo. "Hemos tenido conversaciones sustanciales", dijo, pero admitió que no hay pacto. Y lanzó un ultimátum envuelto en diplomacia: "Hemos hecho una propuesta muy simple, un método de entendimiento. Es nuestra mejor y última oferta". ¿El contenido? Vance se negó a revelarlo: "No voy a negociar esto en público después de 21 horas en privado". La pelota, entonces, está en el tejado de Teherán.

El escollo nuclear: "Todavía no hemos visto el compromiso"

El punto que rompió el consenso fue, como se temía, el programa nuclear iraní. Vance fue claro: "El hecho es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitirían obtenerla rápidamente". Y añadió: "¿Vemos un compromiso de voluntad por parte de los iraníes de no desarrollar un arma nuclear, no solo ahora, no solo dentro de dos años, sino a largo plazo? Todavía no lo hemos visto".

Washington exige el "cero enriquecimiento" de uranio. Teherán defiende su derecho a un programa nuclear con fines pacíficos y reclama el levantamiento de sanciones. La brecha, por ahora, es infranqueable.

El estrecho de Ormuz, otra cuerda que tensa la tregua

Aunque la delegación estadounidense no se pronunció sobre el otro gran punto de fricción, fuentes iraníes filtraron a la agencia Mehr que la reapertura del estrecho de Ormuz sigue siendo una condición innegociable para Teherán. "Irán no tiene prisa y, a menos que EE. UU. acepte un acuerdo razonable, no habrá cambios en la situación del estrecho", advirtió la fuente.

Irán ha implementado un protocolo de paso seguro de dos semanas en la vía marítima, pero condicionado a la coordinación directa con sus Fuerzas Armadas y al cumplimiento de los compromisos de la tregua. Mientras tanto, el estrecho sigue cerrado para los "agresores", y el 20% del petróleo mundial sigue sin fluir.

Pakistán, el mediador que no se rinde

El ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, intentó poner paños fríos. En un comunicado, pidió a las partes que sigan cumpliendo con el alto el fuego de dos semanas y aseguró que Pakistán "seguirá desempeñando un papel fundamental para facilitar el diálogo y la interacción entre Irán y Estados Unidos en el futuro". Las negociaciones no han colapsado, insiste. Solo están en pausa.

¿Qué sigue? La tregua sigue, la guerra espera

Las delegaciones se han ido, pero los teléfonos siguen encendidos. El alto el fuego temporal, acordado a principios de semana, sigue vigente. Los buques comienzan a transitar Ormuz con cuentagotas, pero la incertidumbre es total. Trump ya advirtió que si Irán no acepta el trato, abrirá el estrecho por la fuerza. Vance, por su parte, dejó una frase que resume la tensión: "Esta es nuestra mejor y última oferta". Irán, por ahora, no ha dicho ni sí ni no. El mundo, mientras tanto, contiene la respiración. Porque la guerra no ha terminado, solo ha entrado en una sala de espera. Y el reloj de la tregua sigue corriendo.