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¿Cómo regresará a la Tierra este viernes la tripulación de la histórica misión Artemis II a la Luna?

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Cabo Cañaveral.– La hazaña aún no está completa. Los cuatro astronautas de la misión Artemis II, que esta semana se convirtieron en los primeros humanos en alcanzar la órbita lunar en más de medio siglo, se enfrentan este viernes a la maniobra más temida por cualquier ingeniero aeroespacial: el reingreso a la Tierra. Una caída a una velocidad 45 veces superior a la de un avión, con temperaturas que rozan la mitad de las de la superficie del Sol y un escudo térmico que debe resistir lo que ningún material ha soportado en décadas.

El amerizaje está previsto para las 20:07, hora del este de EE. UU. (00:07 GMT del sábado), en un área de 3.704 kilómetros cuadrados en el Pacífico, frente a la costa de San Diego. A bordo de la cápsula Orión, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen no solo sentirán que su peso se multiplica por cuatro durante la desaceleración, sino que depositarán todas sus esperanzas en un escudo térmico que debe disipar 5.000 grados Fahrenheit (2.760 grados Celsius). “Seré honesto: he estado pensando en la reentrada desde el 3 de abril de 2023, cuando nos asignaron esta misión”, confesó Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis.

La “bola de fuego” y los 13 minutos críticos

Después de recorrer más de 640 mil millones de kilómetros, la cápsula Orión se separará del módulo de servicio 42 minutos antes del amerizaje. A unos 120 kilómetros sobre la superficie terrestre, una docena de propulsores orientarán la nave para que entre en la atmósfera con el ángulo exacto. Entonces comenzará el infierno: la cápsula se convertirá en una “bola de fuego”, como la describió Glover, al chocar contra la atmósfera a más de 40.200 kilómetros por hora.

La desaceleración será brutal: hasta cuatro veces la fuerza de gravedad. Pero lo más crítico será el escudo térmico, la misma tecnología que falló en algunas pruebas no tripuladas y que ahora debe proteger vidas humanas. “Esa velocidad solo la podemos conseguir si vamos hacia la Luna”, explicó a EFE el ingeniero español Carlos García-Galán, responsable del programa Moon Base de la NASA. “El lanzamiento y el reingreso son las maniobras de mayor riesgo”.

11 paracaídas y un baño en el Pacífico

Una vez superado el infierno del plasma, Orión desplegará por etapas 11 paracaídas. A 2.700 metros de altura, viajando a 210 kilómetros por hora, los frenos aéreos reducirán la velocidad a menos de 32 kilómetros por hora. El amerizaje, suave pero decisivo, pondrá fin a diez días de aventura lunar.

Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis, espera repetir el éxito de la misión Artemis I (no tripulada) en 2022. Los buzos serán los primeros en acercarse a Orión para evaluar el aire y el agua alrededor. Luego, ayudarán a los astronautas a subir a una plataforma inflable, donde dos helicópteros los trasladarán a la enfermería de un barco. Después de revisiones médicas en tierra, volarán a Houston, donde sus familias los esperan.

“No estaré tranquilo hasta que vuelvan con sus familias”

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, no oculta su nerviosismo: “No estaré tranquilo hasta que los cuatro tripulantes estén de vuelta con sus familias. Estoy pensando en los sistemas de protección térmica”. Mientras tanto, Orión será remolcada al barco y regresará al Centro Espacial Kennedy en Florida, para ser analizada como un testigo de hierro de la gesta.

La misión Artemis II ha sido un éxito en cada etapa: despegue impecable, viaje a la Luna, órbita lunar y ahora el último obstáculo. El mundo contienen la respiración. Porque si el escudo térmico falla, la historia puede tener un final trágico. Pero si resiste, si los paracaídas se abren, si el Pacífico recibe suavemente a Orión, entonces esta será la noche en que la humanidad recupere la confianza en su capacidad de llegar más lejos. A las 20:07, hora del Este, el silencio se romperá con un chapoteo. Y luego, el aplauso.