Geopolítica Trending

Irán confirma la muerte de un jefe de inteligencia mientras los mediadores luchan por un alto el fuego de 45 días que detenga la hemorragia en Ormuz

IMG 3717

Teherán/Washington.– La guerra en Oriente Medio se cobró este lunes la baja más significativa en las filas iraníes desde el inicio del conflicto. La Guardia Revolucionaria confirmó la muerte de su jefe de inteligencia, el general de división Majid Khadami, en un ataque que Israel reivindicó como propio. "Ha alcanzado el alto honor del martirio", dijo el cuerpo de élite en un comunicado, mientras el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lo describía como "uno de los tres principales comandantes" de la organización.

Khadami, nombrado en junio de 2025 tras la muerte de su predecesor, se suma a una lista macabra que incluye al comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur, al jefe del Estado Mayor, Abdorrahim Mousavi, y al propio líder supremo, Ali Jamenei. La guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel ha diezmado la cúpula político-militar de la República Islámica.

"Infierno" contra "devastación": el pulso verbal se intensifica

Mientras los cuerpos aún eran rescatados de los escombros, Donald Trump volvió a agitar el avispero. "El martes será el día de la central eléctrica y el día del puente, todo envuelto en uno, en Irán. No habrá nada igual", escribió en Truth Social, en una escalada de amenazas que incluyó un "Abrid el puto estrecho, locos bastardos, o viviréis en el infierno".

Teherán respondió con una advertencia escalofriante: "Si se repiten los ataques contra objetivos civiles, las próximas etapas de nuestras operaciones ofensivas y de represalia serán mucho más devastadoras y generalizadas", dijo el portavoz de la unidad de mando militar superior iraní. La frase, cargada de intencionalidad, sugiere que Irán ha estado conteniendo su capacidad de daño hasta ahora.

La propuesta de los mediadores: 45 días para salvar el mundo del colapso energético

En medio del fuego cruzado, una luz tenue se asoma en el horizonte. Mediadores egipcios, pakistaníes y turcos han enviado a Washington y Teherán un borrador para un alto el fuego de 45 días que incluya la reapertura del estrecho de Ormuz. La fuente familiarizada con la propuesta explicó a la AP que el plazo busca dar tiempo para negociar una paz permanente, mientras se alivia la presión sobre los mercados energéticos.

El petróleo Brent cotiza a 109 dólares el barril, un 65% más que antes de la guerra. Cada día que Ormuz permanece cerrado, la economía global sangra. Pero Irán insiste: el estrecho está abierto para quienes no sean enemigos. China sigue recibiendo crudo, y otros países pueden pagar un peaje tácito. La propuesta de los mediadores, sin embargo, busca un desbloqueo completo, sin distinciones.

Ninguna de las partes ha respondido aún formalmente. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el enviado de Trump, Steve Witkoff, tienen los documentos en sus manos. El tiempo, como las mareas en el Golfo, se agota.

Ataques que no cesan: Haifa bajo escombros, Kuwait activa sus defensas

Mientras los diplomáticos negocian, los misiles siguen volando. Esta madrugada, intensos ataques estadounidenses e israelíes golpearon Teherán, alcanzando la plaza Azadi y la Universidad Tecnológica Sharif. Irán denunció 25 civiles muertos. Horas después, dos personas fueron halladas sin vida entre los escombros de un edificio residencial en Haifa, Israel, destruido por misiles iraníes. Otras dos siguen desaparecidas.

Kuwait y Emiratos Árabes Unidos activaron sus defensas aéreas ante nuevas amenazas entrantes. El fuego se extiende como una mancha de aceite: lo que comenzó como un duelo entre Washington y Teherán ya ha engullido a media región.

Una guerra sin manual, un estrecho que asfixia al mundo

La muerte de Khadami es un golpe simbólico y operativo para Irán. Pero también es un recordatorio de que ninguna de las partes está dispuesta a ceder. Trump habla de "infierno" y "puentes volados"; Irán promete "devastación". Los mediadores ofrecen una pausa de 45 días. La comunidad internacional, conteniendo la respiración, observa.

El estrecho de Ormuz, esa angosta vía por donde fluye una quinta parte del petróleo mundial, sigue cerrado para los barcos de Estados Unidos, Israel y sus aliados. Y mientras los líderes intercambian ultimátums, los ciudadanos de Haifa y Teherán, de Kuwait y Dubái, pagan el precio en carne propia. La propuesta de alto el fuego está sobre la mesa. Ahora falta que la racionalidad —o al menos el miedo a un colapso total— se imponga antes de que el martes se convierta en el día que Trump prometió: el día en que el infierno, por fin, se desate.