Washington/Teherán.– El pulso en el Golfo Pérsico entró este domingo en una nueva y peligrosa dimensión. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una de sus amenazas más crudas contra Irán: “Abrid el puto estrecho, malditos locos, o viviréis en el infierno. ¡YA LO VERÉIS!”, escribió en su red Truth Social, mientras el reloj marcaba el vencimiento de un ultimátum que él mismo había impuesto para que Teherán desbloqueara el estratégico paso de Ormuz.
Pero horas después, en una montaña rusa de declaraciones que ya es sello de su estilo, Trump insinuó un nuevo aplazamiento. En entrevista con Fox News primero, y luego con The Wall Street Journal, el mandatario sugirió que el plazo se extiende hasta el martes a las 20:00 hora del Este (00:00 GMT del miércoles). “Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie”, advirtió.
La tensión se siente en cada rincón del planeta, porque el estrecho de Ormuz no es un escenario más: por allí transita una quinta parte del petróleo mundial. Y su bloqueo, que ya cumple más de un mes, ha disparado los precios del crudo, encendido la inflación global y empujado al mundo hacia una crisis energética sin precedentes.
El copiloto rescatado: siete horas en territorio enemigo y herido grave
En medio de la tormenta diplomática, Trump reveló un dramático episodio militar. El segundo tripulante del caza estadounidense derribado por Irán el viernes fue rescatado tras un intenso operativo, pero se encuentra “gravemente herido”. El soldado pasó siete horas en territorio enemigo antes de ser recuperado en dos incursiones.
Irán, por su parte, afirmó haber frustrado el primer intento de rescate, asegurando que alcanzó cuatro aeronaves de Washington y causó cinco muertos en esa operación fallida. La versión no ha sido confirmada por el Pentágono, pero añade un componente de máxima tensión a una crisis donde cualquier chispa puede encender una explosión regional.
Mediadores contra el reloj: Egipto, Omán y el mundo conteniendo la respiración
Mientras Trump mueve los hilos del ultimátum, los mediadores multiplican sus gestiones. Egipto pidió a Irán “actuar con sensatez” y “priorizar el diálogo” antes de que expire el plazo. Omán, otro de los actores clave en la comunicación indirecta entre Washington y Teherán, mantiene conversaciones con representantes iraníes para “analizar opciones” que garanticen la apertura del estrecho.
Pero Irán no ha dado señales de ceder. Al contrario, este domingo anunció nuevos ataques contra infraestructuras energéticas en Israel y contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait. Kuwait, Baréin y los EAU denunciaron “importantes daños” en sus instalaciones, aunque sin víctimas mortales. La réplica iraní es contundente: “Los actos imprudentes de Trump arrastrarán a Estados Unidos a un infierno viviente”, advirtió la misión iraní ante la ONU, que pidió al organismo actuar “ahora, antes de que sea demasiado tarde”.
El fuego cruzado se extiende: Líbano, Ucrania y el petróleo como botín de guerra
La guerra en Oriente Medio ya no es un asunto bilateral. El presidente libanés, Joseph Aoun, reveló que su gobierno mantiene contactos para abrir negociaciones con Israel y evitar que Tel Aviv “haga en el sur libanés lo que ha hecho en Gaza”. Los bombardeos israelíes no cesan: 1.461 muertos y 4.430 heridos desde el inicio de la invasión terrestre el 2 de marzo. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, afirmó que “no desperdiciarán la oportunidad de cambiar la realidad de seguridad” en la frontera norte.
Y mientras el mundo mira al Golfo, Ucrania también siente la presión. Aliados de Kiev han pedido al gobierno de Zelenski que suspenda sus ataques con drones contra refinerías rusas, porque el aumento global del precio del crudo —agravado por el cierre de Ormuz— está golpeando a todas las economías, incluidas las occidentales.
Trump: “Me apoderaré del petróleo iraní”
En la entrevista con Fox News, el presidente estadounidense fue más allá de las amenazas de destrucción. Dijo estar pensando “en volarlo todo por los aires y apoderarme del petróleo iraní”. Una declaración que, de cumplirse, supondría una escalada militar y legal de enormes consecuencias, equiparable a una invasión con objetivos de saqueo de recursos.
Con el nuevo plazo fijado para el martes a las 20:00 hora del Este (03:30 del miércoles en Teherán), el mundo se prepara para dos posibles escenarios: un acuerdo de última hora que reabra el estrecho y alivie los mercados, o el “infierno” que Trump promete desatar. Mientras tanto, los misiles siguen volando, los mediadores sudan la gota gorda y la humanidad entera depende de que la racionalidad —o al menos el instinto de supervivencia— se imponga en una región donde la paciencia se ha agotado y las armas hablan más alto que la diplomacia.