Economía Trending

La OPEP+ evaluará si aumentar la oferta petrolera que no puede bombear

IMG 3632

Viena.– Ocho ministros de Energía y Petróleo se conectan este domingo a una teleconferencia con un problema de dimensiones épicas: cómo anunciar un aumento de la producción de crudo cuando el estrecho de Ormuz, la arteria por donde fluye gran parte del petróleo mundial, permanece bloqueado y las instalaciones de los principales productores de la región arden bajo los ataques iraníes.

La alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, discutirá si da un nuevo paso para tratar de calmar unos mercados energéticos que han saltado por los aires desde el inicio de la guerra contra Irán, el 28 de febrero. Pero la decisión, en la práctica, podría ser solo simbólica: anunciar un incremento que, por ahora, nadie puede ejecutar.

El problema de los ocho: cuatro no pueden, cuatro no llegan

Los ocho países convocados —Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán— tienen perfiles muy distintos en esta crisis. Los cuatro primeros, gigantes petroleros de la región del Golfo, han visto sus exportaciones gravemente afectadas por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y por los ataques directos a sus infraestructuras. Sus buques no pueden salir, sus terminales han sido dañadas y, en algunos casos, sus campos de producción han sufrido interrupciones.

Los otros cuatro —Rusia, Kazajistán, Argelia y Omán— no enfrentan el problema del bloqueo, pero su capacidad para elevar rápidamente la producción es limitada. La cuestión, entonces, es casi retórica: ¿se anuncia un aumento a sabiendas de que no se podrá aplicar?

Un mensaje de calma en medio de la tormenta

El objetivo, según analistas, sería puramente psicológico: señalizar al mercado que la OPEP+ está dispuesta a abrir los grifos en cuanto las condiciones lo permitan. En un momento donde el petróleo Brent ha rozado los 120 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) superó los 111 dólares, cualquier gesto que transmita tranquilidad es bienvenido. Aunque sea solo sobre el papel.

La reunión se produce después de que el jueves el presidente ruso, Vladímir Putin, mantuviera una conversación telefónica con el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salmán. Ambos líderes abordaron "los problemas de extracción y transporte de hidrocarburos" y subrayaron "la importancia del trabajo conjunto en el formato de la OPEP+ para estabilizar el mercado internacional de crudo", según informó el Kremlin.

La crisis energética más grave en décadas

Los números son escalofriantes. Según la consultora energética Kpler, en marzo solo 53 millones de barriles de petróleo lograron cruzar el estrecho de Ormuz, frente a los cerca de 440 millones que lo atravesaron en febrero. La escasez actual supera los 300 millones de barriles, y los analistas advierten que podría duplicarse hasta 600 millones si el conflicto se prolonga.

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, calificó la situación como equivalente a "dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos", en referencia a los embargos de 1973 y 1979. Al menos 40 infraestructuras energéticas han sido "gravemente o muy gravemente" afectadas en nueve países de la región.

La recuperación, un espejismo a corto plazo

Y aunque el estrecho se reabriera mañana, la normalización no sería inmediata. La analista de Kpler, Amena Bakr, advirtió en redes sociales: "No esperen una recuperación inmediata incluso después de que se restablezcan los flujos por Ormuz. Reiniciar la producción podría llevar meses en algunos Estados".

Esa es la paradoja que enfrentan este domingo los ministros de la OPEP+: quieren calmar los mercados, pero no pueden ofrecer crudo real. Quieren enviar un mensaje de estabilidad, pero la guerra sigue su curso. Quieren anunciar un aumento, pero sus propios barcos están atrapados en puertos bloqueados.

La decisión: ¿realidad o ficción?

La teleconferencia de este domingo determinará si la OPEP+ opta por el gesto simbólico o por la cautela. En cualquier caso, el mundo necesita respuestas reales, no promesas virtuales. Porque mientras los precios del crudo siguen disparados, las economías de los países importadores se resienten, los alimentos se encarecen y los más vulnerables —como ya ocurre en la India— vuelven a cocinar con leña.

La alianza petrolera más poderosa del planeta se enfrenta a un dilema sin precedentes: cómo aumentar lo que no se puede extraer, y cómo tranquilizar lo que la guerra ha roto. El domingo tendremos una respuesta. Pero, como advierten los analistas, incluso si deciden abrir los grifos, la sangre —o el petróleo— tardará en llegar al río.