El Gobierno de Pedro Sánchez publica en el BOE la destitución de Ana Sálomon, que permanecía en España desde septiembre de 2025 tras ser llamada a consultas. La medida deja la representación en Tel Aviv en manos de un encargado de negocios, en un escenario de reciprocidad con Israel, que no tiene embajador en Madrid desde 2024. La crisis diplomática, desencadenada por el reconocimiento español del Estado palestino, se cronifica.
Madrid — La crisis diplomática entre España e Israel entra en una nueva fase de normalización de la ausencia. El Gobierno español ha cesado oficialmente a la embajadora en Israel, Ana Sálomon, según publica este miércoles el Boletín Oficial del Estado (BOE) tras la aprobación de la medida en el último Consejo de Ministros.
Sálomon había sido llamada a consultas en septiembre de 2025 en medio del progresivo deterioro de las relaciones bilaterales y desde entonces permanecía en España. Su cese formaliza ahora la vacante en la embajada de Tel Aviv, que quedará representada al nivel de encargado de negocios, un escalón diplomático inferior.
Un gesto de reciprocidad
La decisión se interpreta como un movimiento de espejo ante la situación en Madrid. Israel no cuenta con embajador en España desde mayo de 2024, cuando el gobierno de Benjamín Netanyahu llamó a consultas a su entonces embajadora, Rodica Radian-Gordon, como represalia por el reconocimiento español del Estado palestino.
En aquel momento, estaba previsto designar un sustituto, pero la persona inicialmente elegida renunció al puesto para asumir otro destino diplomático, y el Ejecutivo israelí nunca llegó a nombrar un nuevo embajador. Desde entonces, y durante casi dos años, la representación israelí en Madrid está encabezada por la encargada de negocios, Dana Erlich.
Dos años de desencuentros
El distanciamiento comenzó a gestarse tras el giro de la política exterior española hacia Oriente Medio. El reconocimiento formal de Palestina por parte de España en mayo de 2024 fue la chispa que encendió la crisis. Israel respondió con la retirada de su embajadora y, desde entonces, los contactos diplomáticos se han mantenido en un nivel mínimo, sin embajadores en ninguna de las dos capitales.
El cese de Sálomon, que llevaba en el cargo desde julio de 2021, consolida una situación que amenaza con prolongarse en el tiempo. Ambos países mantienen relaciones diplomáticas, pero al nivel más bajo posible: encargados de negocios que gestionan los asuntos cotidianos sin la representación política de alto nivel que implica un embajador.
Un futuro incierto
La decisión española llega en un momento de máxima tensión en Oriente Medio, con la guerra entre Israel e Irán en su segunda semana y una creciente preocupación internacional por la escalada del conflicto. En este contexto, la ausencia de embajadores en Madrid y Tel Aviv limita los canales de comunicación directa entre dos gobiernos que, pese a sus diferencias, mantienen vínculos históricos y comerciales significativos.
Por ahora, la crisis diplomática parece enquistada. Sin embajador español en Israel y sin embajador israelí en España, las relaciones bilaterales navegan en aguas de baja intensidad, a la espera de un deshielo que, por el momento, no se vislumbra en el horizonte.