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La guerra en Medio Oriente dispara a las petroleras rusas: ganan 25.000 millones de dólares en bolsa en diez días

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El conflicto desatado por los ataques de EE.UU. e Israel a Irán ha elevado el precio del crudo por encima de los 114 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022. Las acciones de Rosneft se disparan un 25% y la capitalización conjunta de los gigantes energéticos rusos aumenta en 1,97 billones de rublos. EE.UU. levanta temporalmente las sanciones para que India compre petróleo ruso, lo que dispara el precio de los Urales a 70 dólares. El Kremlin respira, aunque los analistas matizan: el beneficio no resolverá el déficit estructural.

Moscú — Mientras las bombas caen sobre Oriente Medio, en la Bolsa de Moscú hay quien celebra. El precio del petróleo ha superado los 114 dólares por barril por primera vez desde 2022, impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo. Y las petroleras rusas, lejos del conflicto directo, están cosechando los frutos de la escalada.

Según datos bursátiles recopilados por The Moscow Times, desde el inicio de las hostilidades el 27 de febrero, la capitalización total de los gigantes petroleros rusos —Rosneft, Lukoil, Gazprom Neft, Surgutneftegaz y Tatneft— ha aumentado en 1,969 billones de rublos, equivalentes a unos 25.000 millones de dólares al cambio actual.

Rosneft lidera el rally con una subida del 25%, lo que ha incrementado el valor de mercado de la empresa en más de un billón de rublos (unos 11.000 millones de euros). Le siguen Tatneft (+20%), Lukoil (+10,2%), Gazprom Neft (+11%) y Surgutneftegaz (+7,2%).

El estrecho de Ormuz, la llave

El detonante de esta escalada de precios es el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde circula habitualmente una quinta parte del petróleo mundial. Irán ha advertido de que los buques de Estados Unidos, Israel y sus aliados pueden ser atacados, lo que ha reducido el tráfico casi a cero. Aunque Teherán asegura que el paso "no está cerrado", la realidad es que solo algunos barcos, como los chinos, continúan transitando con autorización expresa.

Los países asiáticos, grandes dependientes del crudo de Oriente Medio, son los principales afectados. Pero Rusia, el otro gran productor global, observa cómo la tormenta en el Golfo infla sus ingresos.

India, el salvavidas de 30 días

En un movimiento que ha sacudido el mercado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos levantó temporalmente la prohibición de compra de petróleo ruso para India durante 30 días, aunque con una condición: solo podrá adquirir crudo que ya esté en el mar.

El impacto fue inmediato. El precio del petróleo de los Urales, la mezcla de referencia rusa, subió a 70 dólares por barril. Hace apenas dos meses, su valor había caído a 40 dólares debido a la reducción forzosa de la producción y a las decenas de millones de barriles sin vender a la deriva en el mar.

Según el analista Vladímir Chernov, de Freedom Finance Global, esto supone para las petroleras rusas unos ingresos adicionales de entre 8 y 10 millones de dólares al día. Una inyección de liquidez bienvenida para un sector que el año pasado sufrió una caída de beneficios de entre dos y tres veces y que en la mitad de sus yacimientos llegó a bombear petróleo con pérdidas.

Lo que entra en el Kremlin

El alivio también se deja sentir en las arcas públicas. El presupuesto ruso para 2026 está calculado con un déficit de unos 3,8 billones de rublos (unos 36.000 millones de euros), basado en un precio de 59 dólares por barril. Con el crudo ahora por encima de los 110 dólares, los ingresos por materias primas podrían alcanzar en marzo los 800.000-900.000 millones de rublos (entre 9.000 y 10.000 millones de euros), más del doble de los niveles de enero-febrero, según previsiones de Alfa Bank.

Janis Kluge, experto del Instituto Alemán de Problemas de Seguridad Internacional, es más cauto: el levantamiento de sanciones "no tendrá ningún efecto sobre el problema del déficit y simplemente proporcionará a Vladímir Putin miles de millones de dólares". Una inyección que, aunque bienvenida, no resuelve los problemas estructurales de una economía sometida a sanciones desde la invasión de Ucrania.

El contexto de las sanciones

Desde febrero de 2022, Estados Unidos, la UE y sus aliados impusieron un embargo a las importaciones de petróleo y productos petrolíferos rusos, además de sanciones contra la llamada "flota en la sombra" que transporta crudo eludiendo las prohibiciones. Grandes compañías como Rosneft, Lukoil y Surgutneftegaz también fueron incluidas en las listas de restricciones.

Ahora, la guerra entre Irán e Israel está reescribiendo las reglas del juego energético. Y aunque Moscú no participa directamente en el conflicto, sus petroleras son, por ahora, las grandes beneficiadas. La pregunta es cuánto durará esta bonanza.