El gobierno de Sanae Takaichi ultima la instalación de los misiles Tipo-12 mejorados en Kumamoto, con un alcance de 1.000 kilómetros, en medio de protestas vecinales y tensiones con China por Taiwán. Tokio actualizará sus documentos de defensa y advierte que el país enfrenta su momento más crítico desde 1945.
Tokio — Japón se prepara para dar un salto estratégico en su capacidad militar. El gobierno nipón anunció este lunes que desplegará a finales de marzo sus primeros misiles de largo alcance desarrollados de forma doméstica, los Tipo-12 mejorados, en la prefectura de Kumamoto (sudoeste del país). La medida, enmarcada en un "entorno de seguridad más severo y complejo desde la guerra", según palabras de la primera ministra, Sanae Takaichi, busca dotar a las Fuerzas de Autodefensa de un arsenal con capacidad de alcanzar objetivos a 1.000 kilómetros de distancia.
El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, confirmó en rueda de prensa que el despliegue se completará a lo largo de este mes, aunque las autoridades locales han exigido una "explicación detallada" sobre la instalación de las lanzaderas y equipos asociados. Mientras, residentes de la zona han mostrado su malestar ante la falta de información por parte del Ministerio de Defensa, según recoge el diario The Mainichi.
Un mensaje a Corea del Norte y China
La decisión de Tokio no es inocente. En un discurso dirigido a los graduados de la Facultad de Medicina de la Defensa Nacional, Takaichi subrayó que Japón "enfrenta su entorno de seguridad más severo y complejo desde la guerra", en alusión a los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte, así como a la invasión rusa de Ucrania. Pero la sombra más alargada apunta a China.
Las tensiones entre ambos gigantes asiáticos se remontan a finales de 2025, cuando la primera ministra nipona advirtió que las Fuerzas de Autodefensa podrían intervenir en caso de conflicto en el estrecho de Taiwán, una isla cuya soberanía Pekín reclama como propia y para cuya "reunificación" no ha descartado el uso de la fuerza. Desde entonces, Tokio y Pekín han intercambiado protestas diplomáticas y advertencias públicas, en una escalada de fricciones que ahora adquiere una nueva dimensión militar.
Actualización de la doctrina de defensa
Takaichi ha prometido que este año se actualizarán tres documentos clave en materia de seguridad y defensa, con el objetivo de "evolucionar estratégicamente" ante las nuevas amenazas. El despliegue de los misiles Tipo-12 mejorados forma parte de ese esfuerzo por desarrollar armamento de fabricación nacional y reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
Los misiles, que serán operados por las Fuerzas Terrestres de Autodefensa, tienen un alcance de 1.000 kilómetros, lo que permite cubrir una amplia zona del mar de China Oriental y alcanzar objetivos en la costa asiática. Su instalación en Kumamoto, una prefectura estratégicamente situada, refuerza el arco de contención que Japón está tejiendo en su flanco sudoeste.
Protestas vecinales
Pese a la justificación gubernamental, el despliegue no está exento de polémica. Las imágenes de lanzaderas y equipos militares transportados este lunes hacia Kumamoto han despertado críticas entre los residentes, que denuncian la falta de transparencia del Ministerio de Defensa. Grupos de vecinos exigen explicaciones sobre los riesgos y el impacto de tener misiles de largo alcance en sus comunidades.
El gobierno, por ahora, mantiene su hoja de ruta. Japón se arma en un entorno que considera hostil. Y mientras las protestas se suceden en tierra, los misiles ya apuntan al horizonte.