El ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, afirma en una entrevista con NBC que la identidad del próximo líder supremo es una incógnita y que la decisión recae exclusivamente en las instituciones iraníes. Responde así a las especulaciones sobre una posible designación de Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá fallecido, y a las declaraciones del presidente estadounidense, que sugirió participación de Washington en el proceso.
Teherán — El misterio sobre quién ocupará el puesto de líder supremo de Irán, vacante desde la muerte del ayatolá Alí Jamenei el pasado 28 de febrero, sigue sin resolverse. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, aseguró este domingo que la identidad del sucesor "nadie lo sabe" y rechazó de plano cualquier interferencia externa, en respuesta directa a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump.
En una entrevista concedida al programa 'Meet the Press' de la cadena NBC, Aragchi salió al paso de los rumores que apuntan a que la Asamblea de Expertos —el órgano encargado de elegir al clérigo de mayor rango— se prepara para designar a un sucesor. Preguntado sobre si Mojtaba Jamenei, hijo del líder fallecido, es el favorito, el canciller evitó pronunciar nombres: "Bueno, nadie lo sabe. De hecho, hay muchos rumores".
"No permitimos que nadie interfiera"
Aragchi también respondió a las recientes declaraciones de Trump, quien sugirió que Washington debería tener algún grado de participación o influencia en la elección del nuevo líder supremo iraní. La respuesta fue tajante: "No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder".
El ministro subrayó que la decisión final recae exclusivamente en las instituciones de la República Islámica, cerrando la puerta a cualquier especulación sobre injerencia extranjera.
Guerra sin tregua
En el plano bélico, Aragchi mostró una postura inflexible. Rechazó los llamamientos a un alto el fuego inmediato y exigió que Estados Unidos e Israel expliquen primero "por qué iniciaron esta agresión". Para el ministro, Irán no puede "considerar siquiera" un cese de las hostilidades sin que se esclarezcan las causas del conflicto actual.
"Esta no es la guerra que elegimos", declaró, al tiempo que aseguró que Teherán mantendrá su postura militar hasta obtener garantías de una paz "permanente".
Con la incógnita sucesoria abierta y la guerra en su apogeo, Irán navega en aguas turbulentas. El líder supremo sigue sin nombre, y la república islámica, sin tregua.