En el séptimo día de la ofensiva liderada por EE.UU. e Israel contra Irán, el presidente francés aclara en Instagram que su país no participa en las hostilidades. El despliegue del portaaviones Charles de Gaulle y los cazas Rafale tiene un propósito "puramente defensivo": interceptar drones y misiles, y asegurar las rutas marítimas. Macron también busca contener la expansión del conflicto a Líbano.
París — En medio del estruendo de los misiles y la escalada bélica en Oriente Medio, Emmanuel Macron ha querido dejar una cosa clara: Francia no es parte de esta guerra. El presidente francés utilizó Instagram la noche del jueves para responder directamente a un joven preocupado por el conflicto y despejar cualquier ambigüedad sobre el papel de su país.
"Francia no forma parte de esta guerra. No estamos en combate y no vamos a implicarnos en esta guerra", declaró Macron en un mensaje de voz publicado en su cuenta. El jefe de Estado explicó que los refuerzos militares enviados a la región —incluyendo el portaaviones nuclear Charles de Gaulle— tienen un objetivo exclusivamente defensivo: proteger a los ciudadanos franceses y a los aliados de París, ayudándoles "a interceptar drones y misiles".
Una misión defensiva y marítima
La ministra de las Fuerzas Armadas, Catherine Vautrin, corroboró el mensaje en el informativo de France 2: "Son países atacados que nos piden ayuda. Estamos en posición defensiva, y eso es muy importante". Vautrin detalló que Francia ha desplegado 12 cazas Rafale en la zona, que ya han realizado misiones de intercepción de drones.
Además de la protección aérea, Macron subrayó el compromiso francés con la seguridad marítima: "De manera totalmente pacífica, nos estamos movilizando para intentar asegurar el tráfico marítimo, para que los barcos y los petroleros puedan salir". Una misión que el presidente ya había esbozado como parte de una coalición para proteger las "rutas marítimas esenciales para la economía mundial".
El fantasma de Líbano
Macron también dedicó especial atención a Líbano, un país con el que Francia mantiene lazos históricos. Tras entrevistarse con Donald Trump y Benjamin Netanyahu, el mandatario afirmó que contactó con las autoridades libanesas "para elaborar un plan que ponga fin a las operaciones militares que Hezbolá e Israel llevan a cabo actualmente a ambos lados de la frontera".
"Las autoridades libanesas se han comprometido conmigo a tomar el control de las posiciones en poder de Hezbolá y a asumir la plena responsabilidad de la seguridad en todo el país", escribió Macron en X, ofreciendo "todo mi apoyo" a Beirut.
La urgencia de estas gestiones se entiende a la luz de los bombardeos israelíes de este jueves contra varios municipios del sur de Líbano, que Hezbolá respondió con artillería y cohetes.
Garantías a Estados Unidos
En paralelo, el Estado Mayor francés confirmó que se ha autorizado el estacionamiento de aviones estadounidenses de "apoyo" en la base militar de Istres. Pero con una condición innegociable: Francia obtuvo la "garantía total" de que estos medios "no participarán en modo alguno en las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos en Irán".
El mensaje de Macron, difundido en un tono cercano a través de Instagram, busca tranquilizar a una opinión pública francesa que observa con inquietud la expansión del conflicto. París no está en guerra, pero despliega su poderío militar para proteger a sus ciudadanos y a sus aliados. Una línea roja que, por ahora, el Elíseo no está dispuesto a cruzar.