La crisis política peruana ha escrito un nuevo y polémico capítulo. En medio de la inestabilidad crónica que azota al país, José María Balcázar, exjuez supremo de 83 años, asumió la noche del miércoles como presidente del Congreso y, por tanto, encargado de la Presidencia de la República. Se convierte así en el octavo mandatario en diez añosque ocupa el Palacio de Pizarro.
La ajustada votación: 64 contra 46
Balcázar, legislador del partido Perú Libre—la misma formación que llevó al izquierdista Pedro Castillo a la presidencia en 2021, aunque ahora distanciado de él y convertido en aliado de la coalición de derecha y ultraderecha que controla el Congreso—, fue elegido con 64 votos.
Su principal contendiente, la legisladora de derechista Acción Popular María del Carmen Alva, obtuvo 46 votos. Alva partía como favorita en un Congreso de mayoría derechista, pero el rechazo acumulado por su estilo, calificado de prepotente y racista, le pasó factura en la votación.
Un perfil que genera alarma
La elección de Balcázar no ha estado exenta de polémica. El nuevo mandatario acumula denuncias y declaraciones que han encendido las alarmas de organizaciones de derechos humanos:
- Está denunciado por apropiación de fondos del Colegio de Abogados de la región Lambayeque.
- Se le acusa de negociar el cierre de esa causa judicial con la exfiscal de la Nación, Patricia Benavides, a cambio de apoyarla con su voto en el Congreso.
- En una declaración especialmente cuestionada, llegó a señalar que las relaciones sexuales de adultos con menores "ayudan al desarrollo psicológico de las mujeres" .
La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos emitió un comunicado inmediatamente después de su designación:
"La elección de José María Balcázar como presidente del Congreso y encargado de la Presidencia genera alarma. Sus declaraciones justificando las relaciones sexuales tempranas vulneran estándares de protección de la niñez y contradicen la obligación del Estado de prevenir la violencia sexual".
El mensaje a la nación: diálogo, seguridad y elecciones
En su primer discurso como presidente, Balcázar intentó calmar las aguas. Ofreció diálogo, aseguró que en su gestión "no hay izquierda ni derecha" y prometió que su gobierno —que durará apenas cinco meses, hasta las elecciones— combatirá la creciente delincuencia y garantizará elecciones limpias el próximo 12 de abril.
"En estos pocos meses que nos quedan vamos a garantizar al pueblo de Perú que va a haber una transición democrática y electoral pacífica, transparente, que no haya ningún tipo de duda en las elecciones" , afirmó Balcázar ante el Parlamento.
Conclusión: un país acostumbrado a la excepción
Perú suma un nuevo presidente en su ya extensa lista de mandatarios interinos, salpicados por escándalos y con mandatos exprés. La llegada de Balcázar, un nonagenario con declaraciones aberrantes y denuncias por corrupción, no hace sino profundizar la sensación de deriva institucional que arrastra el país andino.
Mientras las organizaciones de derechos humanos expresan su alarma y la ciudadanía observa con escepticismo, la única certeza es la fecha del 12 de abril. Hasta entonces, Perú tendrá un presidente más. El octavo en diez años. Y la sensación de que, pase lo que pase, la crisis nunca termina.