En una nueva escalada contra el poder paralelo que domina el país, la Policía Nacional de Haití (PNH) anunció este martes el lanzamiento de la "Operación sin Descanso" , una ofensiva coordinada para erradicar las bandas armadas, desbloquear las principales vías del país y restablecer la autoridad del Estado, con el respaldo de la Fuerza de Represión de Pandillas (FRG) , liderada por efectivos kenianos.
Una reunión de alto mando para afinar la estrategia
La operación fue detallada tras un encuentro encabezado por el director general de la PNH, André Jonas Vladimir Paraison, junto al alto mando policial y el inspector general de la FRG, el keniano Godfrey Otunge. En la reunión se evaluaron los primeros resultados de las intervenciones en curso y se trazaron nuevas directrices.
Paraison destacó "avances significativos" en zonas consideradas bastiones de la violencia, como Croix-Des-Bouquets, Tabarre y el centro de Puerto Príncipe, donde las fuerzas conjuntas han logrado penetrar territorios antes vedados para el Estado.
"Se han dado instrucciones firmes a los diferentes responsables implicados para que hagan todo lo posible por alcanzar los resultados esperados" , afirmó el jefe policial.
Kenya reafirma su compromiso sobre el terreno
Por su parte, Godfrey Otunge reiteró la "determinación inquebrantable" de sus tropas para respaldar a las fuerzas haitianas en la lucha contra lo que definió como "bandas terroristas" , en referencia a los grupos armados que desde al menos 2018 han convertido amplias zonas del país en campos de batalla.
El talón de Aquiles: carreteras tomadas, economía asfixiada
Pese a los anuncios oficiales, la población ha escuchado durante al menos cinco años promesas de desbloqueo de las rutas nacionales —especialmente las que conectan la capital con el resto del país— sin que estas se materialicen. Hoy, esas vías son feudos de peaje ilegal, donde las bandas imponen sumas exorbitantes para permitir el paso.
El resultado es devastador:
- El costo del transporte público interurbano se ha multiplicado por cuatro o cinco.
- Los precios de alimentos y productos básicos se han disparado.
- La inseguridad alimentaria se ha agravado hasta niveles críticos.
Crisis política y vacío electoral: el telón de fondo
La ofensiva se produce en un momento de vacío institucional. El sábado pasado, el Consejo Presidencial de Transición (CPT) cesó sus funciones y transfirió el poder ejecutivo al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, sin haber cumplido su mandato principal: organizar elecciones generales.
Los comicios, originalmente previstos para el 7 de febrero, han sido postergados hasta agosto, prolongando la incertidumbre política en un país sin presidentes ni parlamento electo desde el asesinato de Jovenel Moise en julio de 2021.
Cifras de una guerra no declarada
La violencia no da tregua. Según la Oficina de Naciones Unidas en Haití, durante 2025:
- Casi 6.000 personas murieron a causa de la violencia de las bandas y las operaciones de seguridad.
- Más de 2.700 resultaron heridas.
- Las bandas controlan el 90% del área metropolitana de Puerto Príncipe.
Conclusión: una batalla contra el reloj y la historia
La Operación sin Descanso enfrenta no solo a enemigos armados, sino décadas de abandono estatal, corrupción estructural y una crisis humanitaria que empuja a miles de jóvenes a engrosar las filas de los grupos criminales. El respaldo internacional —liderado por Kenya— es un salvavidas, pero sin una solución política sostenida y una recuperación económica real, cualquier victoria táctica corre el riesgo de ser efímera. Haití libra, una vez más, una guerra por su propia existencia como Estado.