El Gobierno de Cuba declaró este viernes que enfrentará con “firmeza” la orden ejecutiva de Estados Unidos que impone aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a la isla, afirmando que ante la presión económica “la decisión es una: patria o muerte”. No obstante, reiteró su disposición a un diálogo “serio y responsable” basado en el derecho internacional y el respeto mutuo, siempre que no exista “injerencia en asuntos internos”.
La medida estadounidense apunta a restringir aún más el acceso cubano a recursos energéticos, un punto históricamente sensible para la economía de la isla. Las relaciones entre ambos países han estado marcadas por tensiones y sanciones desde 1959, con Washington buscando presionar cambios políticos y La Habana denunciando violaciones a su soberanía.
En un contexto de creciente endurecimiento de la política de EE.UU., Cuba mantiene una retórica de resistencia nacional mientras deja abierta la puerta a una negociación en términos de igualdad soberana.